Andreas Riemann: «La gente tiene mucho más en común de lo que piensa»

Andreas Riemann: «La gente tiene mucho más en común de lo que piensa»

Es consultor de paz. Nació en Hamburgo, Alemania. Vive en La Paz, Bolivia. «Los conflictos se inician cuando la gente deja de comunicarse; hay que empezar con los problemas pequeños, sobre todo en la escuela».

Sus ojos azules de pestañas rubias hablan antes de que su voz diga nada.

Polemizan, se apasionan, recuerdan, asienten, se indignan, proyectan, se ríen, reflexionan.

Es calvo con toda la cabeza rapada. Delgado y de mediana estatura. Vaquero, camisa gris y saco azul marino.

Gesto cordial y relajado, sonrisa inmediata. Una especie de Mahatma Gandhi sin anteojos, con tipo ciento por ciento alemán y atuendo urbano.

Nació hace 50 años en Hamburgo. Vive en La Paz, Bolivia. Antes residió, entre otros sitios, en Pichincha, Ecuador, y Bogotá, Colombia.

En su juventud fue tecladista y baterista en una banda de punk rock. Practicó aikido, arte marcial coreano.

Ahora hace yoga. Interactúa con políticos, académicos, periodistas, campesinos, pobladores originarios, guerrilleros. Vio muertos varias veces.

Es consultor de paz a todo nivel: desde guerras hasta cárceles, escuelas, entidades civiles, empresas y lo que sea.

Pertenece a Eirene (paz en griego), organización humanitaria con sede en Newvied, Alemania.

Estudió pedagogía, inglés y español en la Universidad de Hamburgo.

Se especializó en la Academia para la Transformación de Conflictos de Colonia, también en su país.

Tiene un master en Paz y Reconciliación en la Universidad de Coventry, Reino Unido.

Andreas Riemann conversa de pie, con las manos en los bolsillos del pantalón tras participar de una disertación invitado por Mensajeros de la Paz Argentina.

A través de las paredes de cristal de la sala de conferencias se ve el cielo celeste que cubre la ciudad de Buenos Aires. Habla un castellano fluido y latinoamericano, sazonado de acento germánico.

Andreas Riemann (primero a la izquierda) navegando en lancha por un río de la selva de Colombia.

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«Erfurt, la ciudad de origen de mi padre, es el centro, el núcleo de la vieja Alemania socialista, al sur de Berlín. Mi papá emigró como refugiado a los 15 años, llegó a la ciudad de Hamburgo con lo puesto en 1953. Mis abuelos fueron también refugiados, mi papá se fue con ellos.»

«Mi padre tuvo que buscar trabajo; se hizo carnicero; pudo crecer en el oficio y terminó gestionando una parte de un supermercado grande donde se vendía al por mayor. Manejaba todo el tema de la compra y venta de la carne. Consiguió una casa a media hora de Hamburgo, al sur; una casa bonita, en un pueblo; allá me crié; pero para mí ese era un mundo muy pequeño, muy cerrado.»

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«En Colombia me crucé con grupos armados en la selva varias veces; fue después de haber hecho un análisis de seguridad; sabíamos cómo estaba la coyuntura. He visto personas fuertemente armadas y he visto muertos algunas veces. Gracias a Dios hay ayuda psicosocial para poder trabajar sobre esos temas, esas experiencias; eso te ayuda para estar tranquilo después, trae fortaleza para este tipo de trabajo.»

«Actualmente vivo en La Paz, Bolivia. Mi pareja es boliviana. Trabajo sobre todo con la juventud en El Alto, que es una ciudad del altiplano, más arriba de La Paz, una ciudad de inmigrantes sobre todo y trabajamos en prevención de la violencia, cultura de paz, con jóvenes, adultos, profesores, padres de familia.»

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«Las prácticas restaurativas son un campo emergente que busca fortalecer las relaciones individuales y comunitarias. Se basan en la justicia restaurativa, que es una forma alternativa de justicia. Existen prácticas que se usan en momentos de justicia transicional, por ejemplo en países con guerras internas, conflictos armados, como el caso de Colombia.»

Andreas Riemann (de espaldas a la izquierda) en una reunión restaurativa en Bolivia.

«Estas prácticas no solo se ponen en marcha para reaccionar, sino también como herramientas proactivas y preventivas, por ejemplo en colegios o en cárceles. Nos pueden ayudar a en cierta manera crear un ambiente más pacífico, con la armonía y el equilibrio que todos buscamos.»

«Algo muy fácil por ejemplo es la escucha. Quién de nosotros realmente sabe escuchar bien, esperar, ponerse en los zapatos del otro, ser empático. Existen también una serie de preguntas, las preguntas restaurativas. Existen las declaraciones afectivas; cómo hacemos para expresar nuestros sentimientos; muchos tenemos problemas con eso, porque no es algo que nos hayan enseñado bien, éramos fríos. Yo tengo 50 años. En mi generación expresar sentimientos no era algo muy aconsejable, sobre todo en el colegio. Estas son prácticas informales.»

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«Llegué a Argentina en el marco de un programa civil de paz alemán [Eirene]. Trabajé con este programa en Colombia varios años. Ahora en Bolivia. Tengo una red de personas que trabajan en temas sociales, derechos humanos, cultura de paz, reconciliación.»

«Siempre he tenido mucho interés en Latinoamérica. En los años ochenta o noventa estaba el tema de los conflictos armados, las guerras civiles, las dictaduras: Bolivia, Argentina, Chile, Guatemala, Colombia. Me formé específicamente en temas de derechos humanos y trabajé varios años para una organización civil que se llama Brigadas Internacionales de Paz. En Colombia. En el marco del conflicto armado.»

«Poco a poco me acerqué también a la idea de trabajar en otros países también en el tema de prevención y así llegué a Argentina. Son proyectos o programas financiados en la mayoría de los casos por la cooperación alemana, pero también por entidades civiles o los gobiernos de los países.»

«Conozco el caso de Elizabeth Kasemann [joven alemana desaparecida por la Dictadura argentina en 1977], he escuchado, he leído; lastimosamente son casos que tienen que ver con el legado de la violencia.»

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«También tenemos prácticas restaurativas formales. En el círculo restaurativo o reunión restaurativa hay un facilitador que lleva el grupo hacia un diálogo. Un grupo de personas quiere trabajar sobre un tema o simplemente compartir algo. Supongamos que algo ha pasado en un colegio. Se puede juntar a un grupo de jóvenes que se preguntan de qué manera están afectados por lo que pasó.»

Andreas Riemann durante la conferencia de Mensajeros de la Paz Argentina en Buenos Aires.

«Se puede realizar el diálogo para que la gente empiece a pensar qué ha pasado, de qué manera se ha visto afectada o ha afectado a otros. Qué podríamos hacer como grupo, como comunidad educativa; con responsabilidad, para que el efecto no se propague. O de qué manera sanar esa herida abierta o hacer algo para que se repare el daño, para que se restablezca la armonía, el equilibrio en el círculo.»

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«Nací en Hamburgo. Intento viajar una vez por año a visitar a mis papás, que ya son viejitos, a mi familia y amigos. Mi papá se llama Georg, como Jorge; mi mamá Hilda; mi hermano Christian. Mi papá es de la exparte socialista alemana, mi mamá de la otra parte.»

«Mi mamá es ama de casa, aunque tiene formación para trabajar como cajera de banco. Pero ella no trabajaba, mi papá trabajaba. La mía era una familia de clase media media, con sus luchas pero tampoco pobre; nunca pasamos hambre o algo así; pero tampoco había dinero para cosas realmente grandes; era una lucha, pero funcionaba.»

«Mi hermano tiene tres años más que yo. Con su hijo me visitaron en enero; hicimos un tour por Bolivia. Él está muy interesado en regresar a Latinoamérica, viajar a Argentina la próxima vez. No sabemos cuándo, pero pronto, ojalá. Mi hermano es un gran fan de los Totten Hosen [banda de rock], que son muy famosos por aquí, los pantalones muertos.»

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«Las prácticas restaurativas sirven para mejorar procesos internos grupales. Se pueden utilizar en familias, colegios, organizaciones civiles, empresas y otros grupos sociales. Y hay posibilidades sin límites. Por ejemplo, se pueden utilizar para restablecer amistades, algo muy común.»

«En la solución de conflictos, los trabajos grupales son instrumentos muy reconocidos; dinámicas y ejercicios a través del arte, el juego, la música. La gente nota que tiene mucho más en común de lo que piensa. A mediano y largo plazo siempre mejora las relaciones, creo que es lo más bonito que se puede lograr.»

«Se puede trabajar para apoyarse mutuamente, para reconstruir lazos entre personas. Los conflictos se inician así, la gente deja de comunicarse; uno se busca un camino, otro se busca otro camino; así comienza un conflicto, un malestar.»

«Las prácticas restaurativas se pueden utilizar para reconstruir esos lazos antes de que surjan problemas graves; en el trabajo por ejemplo; con colegas me ha pasado miles de veces; es algo muy humano, algo que pasa todos los días.»
«Se pueden usar para sanar heridas. Cuando ha pasado algo grave, casos de problemas con la ley, violencia, robos y otros delitos. No siempre tienen que ser grandes delitos. Hay que empezar con los problemas pequeños, sobre todo en el mundo pedagógico, en la escuela.»

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«Fui músico cuando era más joven; teclado y batería; tocaba en un grupo de punk rock, ese estilo; a mediados o fines de los ochenta; sí, usaba un poquito el pelo con estilo punk, algo así.»

«También hice artes marciales; una que se llama aikido, que es de Corea, que ya no practico por un accidente que tuve hace más de diez años; fue haciendo unos saltos; bajando me rompí el ligamento cruzado; ese fue el fin de mi carrera de artes marciales.»

«Hoy en día practico yoga, que me trae mucha paz y equilibrio y fuerza para seguir en estos temas, que no son fáciles.»

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«»En Nueva Zelanda se usan las prácticas restaurativas en el sistema penal juvenil. En Bolivia están empezando a trabajar en las cárceles con jóvenes, también en algunos colegios. En Argentina creo que el Ministerio de Justicia está formando a personas para trabajar dentro del sistema penal juvenil; hay una organización, FARA [Fundación Acción Restaurativa Argentina), que hace también un trabajo en diferentes ámbitos.»

«Una cosa importante es la constelación de tres sujetos: víctima, ofensor y comunidad. Las prácticas restaurativas más que la sanción, el castigo o el cumplimiento de algo legal o abstracto, buscan mirar cuáles son los derechos y las necesidades de la víctima cuando pasa algo grave.»

«En primer lugar, muchas víctimas quieren saber por qué yo, por qué me han hecho esto a mí y no a otra persona. Otra cosa que la víctima pregunta es: qué necesito yo para sentirme otra vez seguro y reparado, qué necesito para estar bien y poder mirar hacia el futuro, para ser otra vez una persona que se siente bien, segura y que puede seguir con su vida.»

Andreas Riemann ordenando papeles durante su trabajo en Colombia.

«Decimos: ese es el ofensor, lo vamos a mandar cinco años a la cárcel y todo bien; pero nada bien; muchas veces las personas salen peor de la cárcel. En el ámbito penal nunca se le pregunta al ofensor por qué hizo eso; así tendría la oportunidad de limpiar un poco su nombre, mostrarse como una persona diferente, que no solo es ofensor sino que tiene elementos honorables. Esa persona puede también tener la oportunidad de reparar el daño, dar algo a la víctima o a la comunidad; se puede hacer de diferentes maneras.»

«En la comunidad tenemos también personas que pueden acompañar estos procesos, ayudando al ofensor y a la víctima.»

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«Muchas veces se dice que la juventud es el futuro. Yo creo que la juventud es el presente. Lo que ocurre es que estamos hablando sobre los jóvenes y ellos mismos no están presentes en los momentos relevantes.»

«La juventud puede tener chance de usar mejor sus competencias sociales; eso es algo que falta, que los jóvenes sepan cómo realmente expresar sus necesidades y cómo desarrollar proyectos de vida desde la realidad y desde ahora. Si logramos esto, va a tener un impacto en todas las esferas de la sociedad cuando esos jóvenes sean grandes.»

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«Las prácticas restaurativas han sido usadas por los pueblos originarios. Yo ahora trabajo en Bolivia, en la ciudad de El Alto, con mucha población indígena, aymara; allá trabajamos por ejemplo con el círculo restaurativo utilizando clases de diálogo, es algo muy lindo; sobre todo a los jóvenes les gusta mucho; funciona muy bien para integrar grupos, para ayudar a los jóvenes a expresar sus emociones, sus necesidades, tomar decisiones en grupo, llegar a un consenso.»

«Un tema muy presente en Bolivia es la violencia de género. Es uno de los países con cifras más altas de femicidios. Es una problemática sobre todo en El Alto, La Paz, Santa Cruz, Sucre, Cochabamba.»

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«El tema de la guerra, lo que implica la guerra, las dos Alemanias, siempre ha estado muy presente en mi vida. Conocí la parte de Alemania socialista en los años ochenta, siendo muy joven. Tuvimos la posibilidad de viajar; en Alemania hubo un cambio en las leyes a partir de 1972; las personas que se habían refugiado en la otra parte podían visitar a su familia.»

«Los conflictos, sobre todo la segunda guerra mundial, el fascismo y todos esos temas siempre han sido de mi interés. Los refugiados, el impacto de la guerra, el problema entre los diferentes partidos en Alemania oriental, los partidos socialistas, la nacionalización de los bienes, eran temas fuertes.»

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