Batutas misóginas

Batutas misóginas

Una gran pregunta empieza responderse en el mundo de la música: ¿por qué no hay directoras de orquesta? Mujeres, claro.

Tal como lo refleja elmundo.es, el planteo tomó vida recientemente ante una pregunta de la presidenta de la Fundación española «Pablo Iglesias», Beatriz Corredor, quien fue además ministra de Vivienda del gobierno socialista de su país.

En su cuenta de Twitter disparó:  «Para 2020 queremos a una DirectorA dirigiendo el #ConciertodeAñoNuevo».


La publicación fue reactiva a la decisión de la Filarmónica de Viena de elegir como director del tradicional recital a Christian Thielemann.

Este director alemán es conocido por sus simpatías cercanas a la ultraderecha europea.

Su designación sorprendió incluso luego de una esperanza abierta por el colectivo de mujeres instrumentistas al leer las declaraciones del presidente de la formación vienesa, Daniel Froschauer: «Nos alegraría enormemente si algún día una mujer se subiese al podio de la orquesta».

Hoy por hoy, la directora más conocida es la estadounidense Marin Alsop.


En 2013 se convirtió en la primera mujer en dirigir a la orquesta de la Última Noche de los Proms, el ciclo estival de música clásica de Londres.

Lejos de enorgullecerse por la ocasión, Alsop disparó: «Me deja siempre estupefacta comprobar que todavía hay primeras veces para las mujeres en el siglo XXI. Me resulta bastante patético».

No solo una cuestión de desigualdad

Claro que la discriminación es un hecho repudiable al hablar de género; más aún cuando la condición sexual no implica diferencia alguna.

Sin embargo, cuando se trata de abuso sexual el asunto cobra una dimensión delictiva.

Uno de los casos más conocidos en el mundo de la música de orquesta es el del italiano Daniele Gatti.


Las denuncias por «conducta inapropiada» en su contra obligaron a su desplazamiento de la Concertgebouw holandesa.

Poco antes, James Levine había sido despedido de la dirección musical de la Orquesta de la Metropolitan de Nueva York después de que una investigación probase que había abusado y acosado sexualmente a intérpretes jóvenes y adolescentes.

Mujeres que ya manejan la batuta

Pese a este contexto de desigualdad, hay mujeres que ya lograron su reconocimiento en el mundo de las grandes orquestas.

Un caso es el de la lituana Mirga Grazinyte-Tyla.

Con 29 años, fuer nombrada en 2016 como directora musical de la Sinfónica de Birmingham.

Por su parte, la finlandesa Susanna Mälkki también tuvo su mérito al convertirse en 2017 en directora principal invitada de la Filarmónica de Los Ángeles, que maneja actualmente el venezolano Gustavo Dudamel (orquesta que pudo verse recientemente en la ejecución de un pieza clásica en la entrega de los premios Oscars).

Otro caso destacado es el de la china Xian Zhang, elegida directora de la Staatskapelle de Dresde, en 2008.

Por ahora son casos aislados, pero permiten ir corriendo el telón de la desigualdad en el mundo de la música clásica, forjada durante siglos por la preeminencia masculina.

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