Estados Unidos: 50 años de una desigualdad racial que poco y nada cambió

Estados Unidos: 50 años de una desigualdad racial que poco y nada cambió

A medio siglo del denominado «Informe Kerner», las distancias sociales entre blancos y negros continúan casi intactas, pese a las medidas de integración social que adoptó el ex presidente Lindon Johnson a partir de las recomendaciones de aquella comisión.

En 1968 y en medio violentos desbordes sociales de las minorías que denunciaban persecución policial, el presente de los Estados Unidos Lindon Johnson encargaba la conformación de la Comisión Consultiva Nacional sobre Disturbios Civiles, integrada por ambos partidos mayoritarios.

En marzo de 1968, la denominada «Comisión Kerner» informó que Estados Unidos se estaba convirtiendo en «dos sociedades, una negra y otra blanca — separadas y desiguales», y recomendó la intervención en gran escala del estado contra el desempleo, la pobreza y la vivienda deficiente. La comisión estaba presidida por el gobernador Otto Kerner, de Illinois.

A 50 años de aquel hito, un nuevo informe, que estudia las líneas que marcó entonces el análisis Kerner, reveló que mientras la desigualdad racial sigue en niveles parecidos a los de hace medio siglo, los índices de pobreza infantil y acceso a la vivienda entre las minorías empeoraron.

En concreto, el porcentaje de niños estadounidenses que viven en situación de pobreza creció casi 6 puntos porcentuales desde 1968, al pasar del 15, 6 % de entonces hasta el 21 % actual, según datos del informe titulado «Curación de la sociedad dividida: Invertir en EE. UU. Cincuenta años después del informe Kerner».

Según coautor del estudio y asesor en política del Learning Policy Institute, Roberto Viramontes, «la mayoría de los niños pobres estadounidenses son latinos o afroamericanos que tienen su vida condicionada por otros factores en los que aún hay mucha diferencia racial».

En este sentido, el experto lamentó que exista «tanta diferencia» entre los niveles de encarcelamiento de presos blancos y afroamericanos e hispanos. «La población reclusa es desproporcionadamente mayor entre latinos y afroamericanos», comentó Viramontes.

Según datos del informe, los afroamericanos son casi 6 veces más propensos a ser encarcelados que los hombres blancos, mientras que los hispanos tienen 2,3 veces más posibilidades.

Viramontes y sus colegas culparon a los políticos y funcionarios estadounidenses de las últimas décadas por no haber prestado la «suficiente» atención a la advertencia sobre pobreza y desigualdad que alertó el informe Kerner.

El especialista lamentó que, a pesar de que en los primeros años posteriores a la publicación de ese estudio se impulsaron políticas e inversiones dirigidas a las escuelas públicas, hasta llegar al 12 % del total del presupuesto federal bajo el mandato de Lyndon Johnson, sus sucesores recortaron ampliamente esos recursos. Por ejemplo, en la década de los ochenta el presidente Ronald Reagan recortó esas partidas hasta la mitad, lo que significó un duro golpe al progreso alcanzado en la década anterior en materia educativa y que aún colea a día de hoy.

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