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Mensajeros de la Paz: «Motivar es la principal responsabilidad de los líderes»

Mensajeros de la Paz: «Motivar es la principal responsabilidad de los líderes»

«Saber escuchar es un aprendizaje muy fuerte»; «lo siguiente que fuimos aprendiendo es que esa empatía, cuanto más cercana, más nos permite entender las expectativas del otro».

por Lucio Casarini

«Estamos en la Argentina desde hace casi 18 años, desde febrero de 2002, el momento probablemente de mayor crisis socioeconómica que vivió nuestro país. En ese momento empezamos a aprender que lo más importante que podíamos hacer cuando llegaba un niño o un adolescente o un adulto mayor a alguno de nuestros proyectos o programas era preguntarle qué creía que podíamos hacer por él, en qué lo podíamos ayudar».

Darío Pompilio, director ejecutivo de Mensajeros de la Paz Argentina, contó su experiencia en un panel convocado por la entidad civil para recordar el Día Nacional de la Responsabilidad Social Empresaria.

«¿Cómo las empresas pueden promover el diálogo y la participación de los empleados en contextos desafiantes?», fue el título del coloquio, realizado el 9 de mayo en las instalaciones de la compañía WeWork en la Torre Bellini, barrio porteño de Retiro.

Conversaron también Andreas Riemann, consultor internacional de paz;Victoria Morales Gorleri, directora nacional de Responsabilidad Social Empresaria; y Victoria García Poultier, directora de Fundación Mapfre.

«De hecho, hoy al inicio traté de tomarme unos minutos para consultar a algunos de los que venían qué pretendían, que venían a buscar acá», continuó Pompilio:

«Pensé que era clave, porque uno puede planificar una actividad y en realidad está supeditada a sus propios preconceptos de lo que se espera y la lógica sería plantearlo en otros términos», agregó.

Mensajeros de la Paz Argentina asiste directamente a 1500 niñas y niñas de hasta 18 años en distintos hogares.

«Soy de Alemania, vine para promover las prácticas restaurativas», se presentó Andreas Rieman, de español fluido aunque con claro acento extranjero. Mensajeros de la Paz lo invitó a pasar unos días en Buenos Aires para instruir a sus miembros. Tiene experiencia en conflictos armados, como el de Colombia. Actualmente trabaja en Bolivia.

«Levanten la mano quienes hayan escuchado sobre las prácticas restaurativas», dijo dirigiéndose al centenar de personas del público; «por lo menos una persona, qué bien», se conformó al ver la solitaria palma en el aire; «algo muy fácil por ejemplo es la escucha; quién de nosotros realmente sabe escuchar bien», planteó; «existen otras, como las declaraciones afectivas», continuó; «estas son prácticas informales, pero también tenemos prácticas formales; hay dos que son muy importantes, el círculo restaurativo y la reunión restaurativa; hay un facilitador que lleva al grupo hacia un diálogo».

«Nosotros trabajamos mucho con Mensajeros [de la Paz] en el Hogar San José», contó Victoria García Poultier sobre una de las actividades solidarias que desarrollan los empleados de la multinacional Mapfre, «es un hogar que queda en Ciudadela [partido bonaerense de Tres de Febrero], un hogar de abuelos, adonde vamos muy seguido; cuando vamos allá no hay etiquetas; no es el jefe, la directora, el gerente; somos personas: Paula, Vicky, María, Pablo; y estamos todos con zapatillas, con los mismos pantalones, cómodos; ahí podemos ver cómo se dialoga y cómo se pierden las jerarquías y los sectores y cómo nos podemos relacionar con el otro».

«Vamos a hacer tareas de jardinería y nos ponemos de acuerdo», continuó; «quién va a sacar los yuyos, quién va a barrer, quién va a cortar el césped, quién va a pintar un banco, de qué color se pinta ese banco; todo ese diálogo, todo eso que se genera, después se lleva a la oficina, se lleva al día a día; esa satisfacción personal, además de que nos la llevamos nosotros mismos, después a la compañía también».

Mensajeros de la Paz Argentina asiste directamente a 150 adultos mayores en distintos hogares.

«Saber escuchar es un aprendizaje muy fuerte», dijo Darío Pompilio, «que se traslada perfectamente a la administración del recurso humano dentro de la organización; esa escucha que tenemos en nuestro caso con los participantes de nuestros programas, nuestro beneficiario, aquel con el que trabajamos socialmente, la debemos tener también con nuestros trabajadores, nuestros equipos de trabajo, nuestros empleados, y tratar de escuchar cuáles son las expectativas y las motivaciones por las cuales se desempeñan cada día con nosotros».

«Una media de uno, un sombrero de otro»

El Día de la Responsabilidad Social Empresaria se celebra cada 23 de abril desde 2016 por disposición del Congreso Nacional. La Ciudad de Buenos Aires recuerda la misma fecha desde 2009, cuando se cumplió una década del Pacto Global de las Naciones Unidas. Este acuerdo planetario, firmado en 1999 por 170 países, incluida la Argentina, es la mayor iniciativa voluntaria de la cuestión. Expresa al sector privado aspiraciones relativas a los derechos humanos, el trabajo, el medio ambiente y la corrupción económica.

«La responsabilidad social de la empresa es el reflejo de la manera en que las compañías toman en consideración las repercusiones que tienen sus actividades sobre la sociedad», según la Organización Internacional del Trabajo, «y en la que afirman los principios y valores por los que se rigen tanto en sus procesos internos como en la relación con los demás actores». El concepto va más allá del cumplimiento de las leyes o las normas, da por supuesto su respeto y cumplimiento.

Panel convocado por Mensajeros de la Paz Argentina. Andreas Riemann, Victoria Morales Gorleri (al micrófono), Victoria García Poultier y Darío Pompilio.

«Cuando asumí este rol en 2015 había una revolución alrededor del tema de la responsabilidad social», recordó Victoria Morales Gorleri; «ese año apareció la Agenda del Desarrollo Sostenible, que plantea desafios muy profundos en temas ambientales, económicos y sociales; ya no eran solo los Estados, sino los Estados en una fuerte alianza con las organizaciones de la sociedad civil, con las empresas, o sea la sociedad toda, entendiendo que en el fondo la manera de revertir los dolores más fuertes de la Humanidad es mirarnos entre todos, complementarnos entre todos y trabajar entre todos para revertirlo».

La Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, aprobada por las Naciones Unidas, consta de 17 objetivos que incluyen desde la eliminación de la pobreza y el combate del cambio climático hasta la educación, la igualdad de la mujer, la defensa del medio ambiente o el diseño de las ciudades.

«Las instituciones, para que realmente incorporen la Agenda del Desarrollo Sostenible», continuó Morales Gorleri, «e incorporen en su ADN verdaderamente la responsabilidad social, primero deben estar compuestas por personas que viven y encarnan estos valores; a veces tanto los que ocupan cargos gerenciales o en la primera línea, como los empleados, a veces dejamos esas vocaciones profundas en nuestra casa o para el fin de semana, para algunas acciones por fuera de nuestro entorno laboral».

«Saber cómo motivar, cómo inspirar, casi es la principal responsabilidad de los líderes y los conductores», dijo Darío Pompilio; «si yo logro motivar e inspirar, el resto va por decantación, porque la pertenencia, la camiseta que se pone el recurso humano está absolutamente alineada con sus expectativas, que nosotros supimos escuchar; y de esa manera logramos que la construcción de la causa, la misión y la cultura organizacional haya sido mucho más transversal y mucho más de abajo hacia arriba, por decirlo de alguna manera».

«Muchos jóvenes tienen ganas de participar en un voluntariado», dijo Silvia Gabriela Vázquez, directora de la cátedra de Responsabilidad Social de la Universidad de la Marina Mercante, presente entre el público. «A veces no son tenidos en cuenta o son tenidos en cuenta para proyectos ya armados, pero no se los escucha; hay que ver si se toma en cuenta la vocación, lo que les gusta hacer; nosotros trabajamos con la resiliencia comunitaria», remarcó.

Panel convocado por Mensajeros de la Paz Argentina. Darío Pompilio (al micrófono), Victoria García Poultier, Victoria Morales Gorleri y Andreas Riemann.

«Uno va armado su personaje con una media de uno, un sombrero de otro, de acuerdo con cómo le queda el traje», contó metafóricamente Graciela Gilona, directora de hogares de niños de Mensajeros de la Paz Argentina, después del panel. «Tenemos un espacio dentro de la comunidad cerrada, que son niños y niñas en situaciones de desambientación de su familia por causas graves; uno de los mejores espacios es el taller de convivencia; es una mezcla de dinámicas grupales; tiene mucho de prácticas restaurativas; para que estos chicos y estas chicas logren empezar a creer en el otro y puedan empezar a creer en ellos y ellas mismas».

«Para poder entender»

Mensajeros de la Paz es una organización humanitaria internacional con sede central en Madrid que promueve los derechos básicos. Su prioridad está en los seres humanos más vulnerables, como los niños, los adolescentes, los adultos mayores y los discapacitados.

Su radio de acción dentro de la Argentina abarca la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, donde tiene 120 profesionales de distintas disciplinas, como psicólogos, trabajadores sociales y otros, y 250 voluntarios. Ese equipo asiste de forma directa a 1500 niños y adolescentes, y a 150 adultos mayores. El 80% del financiamiento proviene del Estado —nacional, porteño, bonaerense y municipal—. El resto de los fondos tienen su origen en donantes individuales, empresas y fundaciones, y la cooperación internacional, en ese orden.

«Hacé lo que amás» («Do what you love») es el eslogan de Wework, que organizó el panel con Mensajeros de la Paz. Esta compañía multinacional creada en 2010 por los estadounidenses Adam Neumann y Miguel McKelvey ofrece espacios físicos y virtuales, más servicios de oficina, a emprendedores y empresas. Tiene 280 localizaciones en unas 100 ciudades de 32 países de América, Asia y Europa. Propone revolucionar la forma de ver la vida profesional, enfocarla en la realización personal antes que en el desarrollo económico.

«Estamos trabajando en un nuevo proyecto que es emplear a personas refugiadas», contó Romina Diepa, representante de Recursos Humanos de Wework para Argentina y Chile, al introducir la conferencia; «son personas que salen de sus países por necesidad, no porque lo eligen; es una gran iniciativa que Wework está llevando a toda Latinoamérica y ahora está trayendo a Argentina; próximamente tendremos nuestros primeros empleados refugiados; es algo que hacemos en conjunto con la ONU y dos organizaciones que nos ayudan en la implementación; y asimismo estamos trabajando con Inclúyeme, una organización que ayuda a personas con capacidades diferentes a insertarse también en el mercado laboral, el mes que viene haremos la primera incorporación».

«Estamos ofreciendo a las empresas pausas activas», contó Paula Lemos, directora de Desarrollo de Recursos de Mensajeros de la Paz Argentina y moderadora del coloquio, «que son espacios similares a los de un voluntariado corporativo pero dentro de las empresas; llevamos distintas temáticas a través de las y los especialistas; tenemos licenciados en Trabajo Social, personas con mucha experiencia en temas de niñez, todas las temáticas que se les ocurran; ahora también en prácticas restaurativas; tanto Andreas [Riemann] como las personas que participen en su capacitación van a estar también a disposición».

El personal de Mensajeros de la Paz Argentina se reparte en cuatro programas:

  • Fortalecimiento Comunitario —que incluye el área de Integración Social a través del Arte y otras de Fortalecimiento Educativo, Familia y Discapacitados—
  • Protección y Restitución de Derechos —cuatro espacios para niños y dos para adultos mayores—,
  • Promoción y Difusión de Derechos —comunicación y eventos—
  • Liderazgo para el Cambio —coordinación de voluntarios locales a internacionales—

«Así como aprendimos que había que saber preguntar primero qué es lo que esperan», dijo Darío Pompilio. «Lo siguiente que fuimos aprendiendo es que esa empatía cuanto más cercana, más fácilmente nos permite entender las expectativas y las motivaciones del otro»

«El director del Hogar de San José [uno de los proyectos de Mensajeros de la Paz] se fue a vivir cuatro días a la calle con un adulto mayor que vivía en Retiro, en la estación de Retiro, abriendo puertas para los taxis, para poder entender cuál es la lógica y la psicología que lo atravesaba cuando venía a un centro de día a desayunar, almorzar o pedir lo que necesitara, y todo el bagaje que traía, y cómo poder interpretar cómo darle mejores respuestas», concluyó.

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