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Nora y Eduardo Iglesias: «Luchamos por Marcela y muchas otras tragedias evitables»

Nora y Eduardo Iglesias: «Luchamos por Marcela y muchas otras tragedias evitables»

Llevan 24 años pidiendo justicia. Su única hija tenía seis cuando fue muerta por una escultura en infracción en un espacio público porteño luego bautizado con el nombre de la víctima. «Luchamos por Marcela y muchas otras tragedias evitables»

por Lucio Casarini

Atrae sin cesar, noche y día, las cuatro estaciones del año, a turistas de todo el mundo. Será por eso que una empresa, Estación Rosedal, ofrece muchos millones de pesos para obtener la concesión, según la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE). Será por eso que Nora y Eduardo Iglesias, después de casi un cuarto de siglo, siguen esperando justicia.

Aunque el nombre oficial es Paseo Marcela Brenda Iglesias en honor a la hija del matrimonio, algunos le dicen Paseo de la Infanta, bautismo marketinero que tenía cuando ocurrió la tragedia. Los actuales explotadores privados lo promocionan como Arcos del Rosedal y lo definen polo gastronómico.

Tiene 36 mil metros cuadrados, 22 locales y marcas de primer nivel. Entre otras, Moii, Williamsburg, Rock and Ribs, Lucciano’s, Nola, Chori, Komyün, Santa Crepa y Starbucks. Antes estuvieron Naná, Mc Donald’s, Coronita, Ju y Lucca.

El 5 de febrero de 1996, una gigantesca escultura de hierro con forma de u, expuesta en infracción en el área de tránsito peatonal, se desplomó sobre tres niñas. La hija de Nora y Eduardo, de seis años, murió en el acto. Lucía Acosta Ryan, de cinco, sufrió heridas leves. Antonella Zazzarino, también de cinco, resultó ilesa porque su cuerpito encajó justo en el hueco de la u.

Sin respuesta del Estado argentino, los padres de Marcela esperan un dictamen de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que podría elevar el caso a la siguiente instancia, la Corte Interamericana.

«Para seguir peleando»

Tres pancartas de lona hacían de telón de fondo. La del medio contenía un retrato sonriente de Marcela. «Sin justicia», era el lema destacado de otra. «No a la concesión del espacio público», reclamaba la restante, entre diversas frases.

«Estamos en un homenaje que es por partida doble», abrió el convite Beatriz Ribaudo, hermana de Nora, haciendo las veces de maestra de ceremonia, «ya que el año pasado no se pudo realizar; hemos sufrido bastantes problemas de salud».

La oradora sostenía el micrófono conectado por un cable a un parlante portátil y permanecía de pie junto a los padres de la niña asesinada. Los problemas de salud complican principalmente a Eduardo, en tratamiento por una enfermedad.

«Parque Tres de Febrero, Paseo Marcela Brenda Iglesias», se leía sobre sus cabezas el cartel colocado hace algunos años por el gobierno porteño. Una chapa verde con leyenda de letras blancas en la cima de un poste.

Nora y Eduardo Iglesias: "Luchamos por Marcela y muchas otras tragedias evitables"

Eduardo Iglesias en el micrófono; su esposa Nora a la derecha; Beatriz Ribaudo, hermana de Nora, a la izquierda.

«Pero acá estamos, más rejuvenecidos y con más salud para seguir peleando», continuó Beatriz. «Esta es una pelea larga y no vamos a bajar los brazos».

De esta manera, la mañana del 8 de febrero comenzó el acto convocado por Nora y Eduardo en memoria del 24 aniversario del homicidio de su hija. El evento congregó a un centenar de personas. La presencia más destacada fue Antonella Zazzarino, que participó por primera vez de una manifestación colectiva en el lugar.

Además de los padres y la tía de la víctima fatal, hablaron Silvia Irigaray, miembro de la Asociación Madres del Dolor, a la que pertenece la mamá de Marcela; Juan Carlos Martínez, sacerdote amigo de los Iglesias —envió un mensaje escrito—; María José Lubertino, exlegisladora porteña; Osvaldo Guerrica Echevarría, titular de la Asociación Amigos del Lago de Palermo; y Raquel Witis, mamá de Mariano —muerto por el gatillo fácil policial— e integrante de la Comisión por la Memoria de la Zona Norte.

«Suprema crueldad»

«Muchas gracias por acompañarnos», dijo Nora Iglesias tomando el micrófono. «Venimos a homenajear a Marcela a 24 años de su fallecimiento. Nosotros decimos: mucho tiempo; sí, es mucho tiempo. Se nos fueron cerrando todas las puertas de la justicia, nunca tuvimos acceso».

«El primer juez, Luis Alberto Schlegel, guardó la causa nueve meses en un cajón como si nada, sin darnos ninguna explicación».

«Cuando le tocó a la jueza Susana Nocetti de Angelleri, permitió 117 apelaciones y recusaciones a los culpables, cosa de que nunca llegaran a sentarse en el banquillo de los acusados».

«Nosotros queríamos que explicaran por qué esas esculturas estaban sobre esta vereda sin ningún control, sin ninguna autorización. No tuvimos suerte, siempre la balanza se inclina para los que tienen más poder, tanto económico como político».

«Cuando salió la ley 25990, que acortaba los tiempos de prescripción, la jueza en una semana firmó y nos dijo: la muerte de su hija ya fue, ahora estamos en otra cosa».

Nora y Eduardo Iglesias: "Luchamos por Marcela y muchas otras tragedias evitables"

Antonella Zazzarino, una de las dos sobrevivientes; Eduardo Iglesias; Nora Iglesias; y el esposo de Antonella.

«Cuando fuimos a la Corte Suprema pensamos: van a abrir la causa. Pero no fue así; la Suprema Corte con suprema crueldad aplicó el artículo 280 del Código Penal y dijo que la muerte de Marcela es insustancial y carente de trascendencia. Como que la quisieron matar nuevamente. Así fuimos a la CIDH para ver si se puede reabrir la causa».

«Otra cosa, algo que logramos con la Asociación Amigos del Lago de Palermo. En la Legislatura [en 2007] se votó por unanimidad que el paseo lleve el nombre de Marcela Brenda Iglesias: veredas, terrazas —eran como unos escalones con asientos y farolitos a ambos lados del viaducto— y el arco siete que atraviesa de lado a lado».

«Pero al arco siete le hicieron una usina. Le hicieron a todo un gran veredón. Nosotros pensamos: será un lindo paseo con verde, bibliotecas, juegos para chicos de acceso libre y gratuito. No, hicieron un gran veredón lleno de sillas y mesas para hacer el polo gastronómico, que está en contravención, porque dentro de un parque no puede haber este tipo de negocios».

«Nosotros estamos siempre luchando por Marcela, pero no lo hacemos solo por ella, también lo hacemos por muchos otros que vienen muriendo y que son tragedias evitables».
«Qué les puedo decir de Marcela. Para nosotros era un sol. Uno piensa que a sería una chica grande, el tiempo va pasando, son 24 años. Pero para nosotros sigue siendo Marcela, la nena de seis años. Era extremadamente cariñosa, se preocupaba por sus compañeros, la maestra le decía bomboncito o caramelito de miel por lo dulce y buena que era; así era nuestra hija».

«Nosotros la recordamos con cualquier anécdota o lugar donde estuvimos con ella y esto nos reconforta; nos da alegría recordarla».

«Sé que no hubiéramos podido llegar hasta acá si no fuera por el acompañamiento de todos: la Asociación Amigos del Lago de Palermo, la Asociación Madres del Dolor, a la que yo estoy orgullosa de pertenecer, porque me siento contenida y a su vez puedo ayudar a los demás. Muchas gracias también a Adrián Camps [legislador porteño y miembro de la Asociación Amigos del Lago de Palermo presente entre el público], María José Lubertino y a un montón de amigos, compañeros de trabajo, la Asociación Martín Castellucci, AVISE, la Comisión por la Memoria de Zona Norte, de Raquel Witis».

«Aunque no nos veamos siempre, siempre estamos juntos», completó la mamá de Marcela. «Cuando estamos todos juntos nos sentimos mucho más fuertes. Lo hacemos por el bien de otros y por el recuerdo de nuestros hijos».

«Tenemos mucha fe»

«Dejamos la parte triste y nos vamos a valorar que tenemos un día maravilloso porque no llueve», propuso Silvia Irigaray, sonriente, a continuación, «porque el bomboncito y el caramelito de miel dijo voy a hacer el milagro de correr la lluvia, porque estamos acá con ustedes».

«Las enfermedades llegan, a todos, pero hay que tener la fortaleza de echarlas, afuera».
«Acá estamos como siempre. Los queremos mucho, mucho, mucho. Nos ayudamos, nos contenemos. Tenemos mucha fe, la fe nos ayuda, la fe nos hace fuertes porque nos gusta creer que existe un lugar muy lindo donde están nuestros hijos».

«Después no se priven, tenemos que abrazarlos y besarlos, porque es la única manera que tenemos de cargar nuestra batería interior».

«Marcela los guía»

«Querida familia Iglesias, les mando un saludo y un reconocimiento a tanto esfuerzo en la espera de justicia», se escucharon las palabras que Juan Carlos Martínez, sacerdote amigo, envió por escrito y que fueron leídas por un colaborador del cura.

«Recordemos el cántico de la Virgen: el Señor saca de los tronos a los poderosos y a los ricos los deja con las manos vacías. Sé que ustedes tienen el corazón lleno de amor. Marcela, su hija, los guía desde el cielo. Pido por ustedes con el cariño de siempre. Saludo a todas las Madres del Dolor».

«Hay falta de humanidad»

«Aquel 5 de febrero fatal, yo estaba haciendo campaña para ser constituyente de la ciudad y estaba embarazadísima de un bello chico que hoy tiene 24 años», recordó María José Lubertino. «Me vuelvo a poner en ese lugar cada vez que estoy con ustedes».

«Estamos acá con una chiquita», miró a Antonella Zazzarino, «con una hoy mujer que estaba acá y que era compañera de colonia de Marcela. Uno se pone en el lugar. Fue Marcela y no fuiste vos, pero podrías haber sido vos. Eso uno lo tiene que pensar en cada minuto».

«Cuando vemos que muere ese chico Fernando [Báez] en Villa Gesell, creo que todos nos ponemos en el lugar de los papás. Los que somos hijos únicos sabemos lo que es para nuestros padres, padres de un hijo único, ese hijo o esa hija».

Nora y Eduardo Iglesias: "Luchamos por Marcela y muchas otras tragedias evitables"

Los padres de Marcela con otras Madres del Dolor. A la izquierda, Isabel Yaconis y Silvia Irigaray. A la derecha, Viviam Perrone y Silvia Fretes.

«Como sociedad nos están pasando cosas desagradables, muchas de las cuales pueden ser evitadas. La principal lección como sociedad es pensar en el cuidado de los otros y de las otras. La codicia, la xenofobia, todas esas cosas horribles que suceden cotidianamente, la violencia cotidiana, deben ser evitadas».

«Tenemos que ser cada uno de nosotros agentes transmisores de energía positiva y eso comienza con actitudes responsables. Si sos un comerciante que instala una escultura, tenés que pensar en la seguridad para el resto del mundo. Si vas manejando un auto, no podes tomar alcohol y llevarte puesta a otra persona. Si un empresario tiene un boliche y alguien le está pegando a otra persona, no podes desentenderte como si fuera basura y tirarlo a las fieras impunemente».

«Acá hay muchos errores; errores del poder judicial; indolencia, falta de humanidad, no ponerse en el lugar del otro».
«Estamos acá para abrazarlos, para decirles que vamos a seguir al lado de ustedes todo el tiempo y más allá».

«Me parece que la reflexión del día es ser personas comprometidas con la vida, poner en cada actitud cotidiana gestos que tengan que ver con cuidarnos y cuidar a los otros como si fuéramos nosotros. Somos más las personas de bien que queremos ser solidarios con los demás».

«La lucha que ustedes hacen», se dirigió a Nora y Eduardo, «para que este parque sea un parque público junto con los Amigos del Lago, las poquitas cosas que pudimos hacer nosotros para apoyarlos, hablan de la bondad de ustedes, su compromiso con los demás y eso hace que todos los años desde hace tantos años seamos tantos los que los acompañamos y los abrazamos. Un beso grande. Esperemos que la Corte Interamericana finalmente tome el caso».

«Veníamos denunciando»

«Estamos acá como hace 24 años», agarró el micrófono Osvaldo Guerrica Echevarría. «La Asociación Amigos del Lago el mes que viene cumple 30 años de existencia; nació en abril de 1990; o sea que estábamos en el sexto año de actividad cuando ocurrió el hecho. Veníamos denunciando la existencia de este complejo ilegal desde un tiempo antes de la tragedia de Marcela».

«Actualmente seguimos; estamos hoy acá tres representantes: Ana [Rotondo], que anda por ahí con su nieto, Adrián Camps y yo. Estamos peleando entre otros temas el de los bajo viaductos. Hay viaductos nuevos en la ciudad. Este tiene mas de cien años; fue construido por los ingleses entre finales del siglo XIX y principios del XX. El año pasado se terminaron nuevos viaductos en la ciudad, de las líneas Mitre y San Martín. Hay otro de la línea Belgrano que se va a hacer. El de la línea Mitre atraviesa el parque Tres de Febrero».

«Para que esos viaductos tengan algo más que el rédito de aliviar el tráfico automotor, que pasa por abajo, el gobierno de la ciudad decidió que los bajo viaductos tengan uso comercial, igual que este, para lo cual hizo modificar la legislación vigente».

«Los locales de este bajo viaducto fueron ilegales desde un poco antes de la muerte de Marcela hasta fines de 2018, cuando se aprobó un nuevo código que autoriza el uso comercial de los bajo viaductos. Esto provocó una reacción bastante grande en diversas organizaciones vecinales. Estamos peleando para que cese tal uso comercial y estos ámbitos sean continuidad de los espacios verdes que los circundan o para uso comunitario, sin emprendimientos comerciales privados. Esta es la gran lucha nuestra de ahora».

«Lo que logró Amigos del Lago en estos 30 años en este parque fue recuperar poco más de ocho hectáreas que estaban invadidas por distintas instituciones. Solamente el club Gimnasia y Esgrima tenia cuatro hectáreas ocupadas ilegalmente. Además incorporamos otras ocho nuevas hectáreas que antes no eran espacios verdes».
«El saldo es de dieciséis hectáreas sumadas a este gran parque. Es nuestro mayor logro, pero seguimos con lo que falta».

«Hubo mala praxis»

«Es un día triste y alegre también», reflexionó Raquel Witis. «Alegre porque estamos todos acá recordando y homenajeando a Marcela, que es lo más importante; estamos construyendo memoria; construir memoria significa pensar un futuro distinto, una sociedad distinta, en la que yo no tenga que pedir permiso para recordar a mi hija que fue asesinada por los abusos de varios actores».

«Hubo mala praxis del municipio, que no controló las medidas de seguridad necesarias para emplazar esculturas en el espacio público. Hubo mala praxis de la justicia, algo que continúa hasta ahora; los responsables no fueron culpados a pesar de la lucha que dieron sus padres en cada una de las instancias judiciales».
«Esperamos que la Corte Interamericana después de tantos años tome el caso, porque si no protegemos a nuestros niños de qué futuro hablamos».

«Queremos recordar a Marcela con su alegría, su dulzura y el cariño que les dio a sus padres, aunque haya sido por un corto tiempo. Seguiremos construyendo una sociedad distinta porque esta deja mucho que desear. Tenemos muchas muertes evitables. Una justicia que no responde, que mira para otro lado en muchas ocasiones, porque no son todos los jueces iguales. Unas fuerzas de seguridad, policías, que no trabajan a conciencia y con responsabilidad».

Nora Iglesias en el micrófono, junto a su esposo Eduardo y su hermana Beatriz Ribaudo.

«Podemos cambiar esas cosas, para cambiarlas tenemos que estar juntos, tenemos que pensar propuestas y llevarlas adelante. Tenemos un gran desafío. Todos los que estamos aquí estamos dispuestos a enfrentarlo. A no bajar los brazos, a seguir pidiendo justicia por Marcelita Iglesias».

«Que se reabra el caso»

«Qué aporte importante que hacen todos los que hablan», intervino por último Eduardo Iglesias. «Si bien cada uno tiene su punto de vista, todos concuerdan en que la unión hace la fuerza; no hay otra manera».

«Hay que recordar y no olvidar; estamos aquí porque después de 24 años todavía tenemos que pedir ante la Comisión Interamericana. Está en proceso una resolución que ellos llaman de fondo; para emitirse necesita un tiempo. Hice contacto telefónico; total el no ya lo tengo; nosotros no tenemos más apoyo que el que ustedes ven».

«Me derivaron a un portal [de internet]; ahí dice que el trámite está en una oficina. La sede queda en Washington y tiene varias oficinas, son lugares que tiene que atravesar el expediente para que ingrese en la Corte [Interamericana] o para que se reabra el caso y se sancione a los responsables del Estado argentino; en cualquier gobierno que sea; soy apolítico en ese sentido, no tengo inclinaciones».

«Lo que quiero es que se sancione a los responsables de la muerte de nuestra hija; entre los que hay civiles que quedaron afuera; al principio fueron procesados y luego fueron desprocesados. También [es responsable] la Corte Suprema de Justicia».

«Hay que revisar esta injusticia. El caso hace dos años que esta admitido [en la Comisión Interamericana]; le dije a la persona que me atendió: cómo puede ser que después de dos años todavía no haya una resolución, por favor pongan énfasis en eso, den una respuesta».

«Esto, palabras más palabras menos, es lo que quería redondearles. Les agradezco por todos estos años que nos han acompañado. Es un orgullo enorme que esté presente Antonella», concluyó Eduardo Iglesias mirando a la joven, «una sobreviviente de ese momento tan duro».

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