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Párpados Rock: «Es un gran trabajo en equipo; solo no se puede, es imposible»

Párpados Rock: «Es un gran trabajo en equipo; solo no se puede, es imposible»

«Si vos sabés tocar, sabés transmitir, le estás hablando a la gente»; «son melodías sencillas, que quedan»; «cada letra expresa algún sentimiento que tenemos o que tiene algún amigo».

por Lucio Casarini

Las estrellan brillan en la medianoche otoñal. Acaba de terminar un recital de Párpados Rock. Nico Bonaventura sale a la vereda de La Quadra Bar, en la esquina de Gaona y Monteagudo, Ramos Mejía, partido bonaerense de La Matanza. Elige el sosiego de la calle para conversar. Adentro suena a todo volumen el ritmo de otra banda sobre el escenario. Edificios de departamentos de hasta diez pisos emergen intercalándose entre las casas de una, dos o tres plantas. Abunda el tránsito vehicular en la avenida que se abre camino hacia el Conurbano profundo.

«Se buscó un nombre que sea simple y que tenga que ver con el ser humano», dice el líder de Párpados sobre el bautismo del grupo; «teníamos dudas entre tres nombres que nos gustaron y no nos podíamos decidir, y dijimos: bueno, a ver, tirémoslo a la suerte, y salió este».

«Los nombres fueron a sorteo, porque había varias alternativas», dice Paco Díaz, el batero, que se arrima; «un sorteo con papelitos; había tres o cuatro nombres dando vueltas y un día pusimos los nombres en papelitos y gano Párpados».

«Yo hice mula para que gane Párpados», se ríe Nico; «nos gustó el nombre, quedaba más o menos fácil de recordar; hay un logo con un ojo, nos vino bien para eso también».

Párpados Rock nació en 2013 por iniciativa de los dos que hablan. Nico, conocido igualmente como Beto Bona, se declara «compositor» y también «cantor y guitarrero». Raúl Díaz, alias Paco, aporta el ritmo con sus palos. Después se sumaron gradualmente Hernán González, armónica; Pablo Cordeiro, de sobrenombre Penumbra, bajo; Gustavo Marchini, guitarra; y Adrián Marchini, sobrino de Gustavo, percusión.

Párpados Rock: Adrián Marchini, Penumbra Cordeiro (sentado), Paco Díaz (con gorra), Nico Bonaventura, Hernán González y Gustavo Marchini.

«A Nico lo conozco desde los cinco años», dice Cordeiro en la misma vereda, «hicimos juntos desde preescolar hasta séptimo grado», recuerda; «yo tenía una guitarra criolla que era de mi mamá; ni siquiera sabía agarrarla bien; así, paveando, un hermano mío la tenía un poco más clara, yo iba mirando lo que hacía; los primeros acordes me los enseñó él; después elegí el bajo como instrumento».

Párpados echó a rodar en 2017 su primer disco, Nacidos de nuevo, que está disponible en Youtube y contiene diez canciones: Sigo siendo yo, Pobre tipo, Estrella, Flores negras, Canto lo que tengo, Volviendo del olvido, Esquivando, Mi motivo, Por favor y La marca.

«Empecé a escuchar la armónica de Manu de La Renga, de Andrés Ciro», dice Hernán González, que se suma a la charla acompañado por los dos Marchini, sobre su iniciación; «y eso me quedó muy grabado, ¿viste cuando escuchás algo y te encanta?, te entra y no lo podés sacar, te queda para vos, es un sonido que te queda incorporado».

Cuatro miembros de Párpados son porteños: Nico y Paco del barrio de Liniers, Penumbra de Mataderos y Gustavo de Villa Lugano —»Me dicen el Gusti de Lugano», se presenta—. Los dos restantes son bonaerenses: Hernán del partido de Moreno y Adrián de Villa Madero, La Matanza.

«Toco desde los 18 años», dice Gustavo Marchini; «mal, ¿no?, siempre toque mal; pero bueno, toco desde los 18 años y me emociona; a mí cuando una nota me llega es una emoción, es idescriptible; como uno puede ser un fanático del fútbol o del voley o del básquet o de lo que sea; yo soy fanático de la música, me gusta la música».

«Me cuesta un poco ponerme un título», dice Adrián Marchini; «soy músico; soy percusionista en esta etapa; canto también algunas canciones; estamos en esa búsqueda, creo que me titulo como músico».

«Le recomiendo a la gente que agarre el disco, que lo escuche», dice Nico Bonaventura sobre Nacidos de nuevo; «el tema Pobre tipo tiene su anécdota: cuando era chico íbamos mucho al barrio de Flores; nos gustaba ir a veces a bailar, a veces a un pub; y cuando salíamos a la madrugada nos encontrábamos con que la calle era un desastre de botellas vacías, de la gente; íbamos pateando botellas vacías que estaban en el suelo».

«El nombre del disco», cuenta Penumbra Cordeiro, «se refiere a que después de una época con Komodín [banda anterior que integraron él, Bonaventura y Díaz], nos separamos y nos juntamos de nuevo nosotros tres, los miembros originales».

«La guitarra habla»

El nombre rock and roll proviene de la náutica. Es usado desde hace siglos por los marinos de lengua inglesa para referirse al doble movimiento de los barcos en el mar: adelante-atrás (rock, mecer) y derecha-izquierda (roll, girar). El verbo rock se usa asimismo, por ejemplo, para la acción de acunar a un bebé con los brazos.

En el siglo XX, la frase rock and roll comenzó a ser aplicada en la música estadounidense, principalmente dentro de la comunidad negra, para ilustrar el ritmo de la melodía y los pasos del baile. Al principio se usó en el ámbito de las ceremonias religiosas y de a poco fue expandiéndose al campo popular, donde la guitarra eléctrica ganó protagonismo acompañada por la batería, el bajo y otros instrumentos.

«Lo que hacemos es un rock bastante simple, no nos enroscamos tanto en lo musical», dice Nico Bonaventura sobre el estilo de Párpados; «son bases de rock; tratamos de que tenga fuerza el sonido y le damos un complemento especial con la armónica; que tenga fuerza y poder transmitir las letras, que son las cosas que nos pasan a nosotros y a muchos de los que nos vienen a ver también».

«Son letras, más que nada, para el trabajador, para el laburante, para el que le gusta la calle», dice Penumbra Cordeiro; «son melodías sencillas, que quedan; la idea es hacerlo lo más simple posible, como somos todos nosotros».
«El músico habla: si vos sabés tocar, sabés transmitir, le estás hablando a la gente», dice Paco Díaz; «le estás haciendo llegar algo; a mi me gusta expresar el sentimiento que yo tengo ahí arriba [en el escenario]».

Nico Bonaventura, Gustavo Marchini, Paco Díaz (con gorra), Adrian Marchini (agachado), Penumbra Cordeiro y Hernán González.

«La guitarra habla, a mí me habla, te juro que me habla», se apasiona Gustavo Marchini; «me dice: dale Gusti, Gusti de Lugano, dale que vos podés, dale; te lo juro: expresa emociones, sentimientos».

«De adolescente empecé a ver bandas de rock», dice Hernán González; «los artistas arriba del escenario más la música que me encantaba, que era el rock nacional; llegó un momento que decía: yo quiero esto, quiero estar ahí arriba, sentir lo que sienten los músicos; lo fui guardando hasta que llegó un momento que tuve esa necesidad; es una acumulación de sentimientos; llega un momento que no lo podés retener, necesitás expresarlos, necesitás conectarte con la gente».

Además de miembro de Párpados, Hernán es escritor: tiene publicados varios cuentos y una novela titulada La cadena y la flor (Editorial El Escriba, 2017).

«La música que hace Párpados es rock», insiste Nico Bonaventura; «un rock medio crudo, podríamos decir, que tiene fuerza; y las letras básicamente hablan de experiencias personales; y digamos que también nos inspira lo que le puede pasar a un amigo, a un familiar; cada letra expresa algún sentimiento que tenemos o que tiene algún amigo».
«El estilo de Párpados es rock», coincide Paco Díaz; «ni rock canción ni rock pesado, es rock, está ahí en el medio de esas dos cosas; porque tenemos canciones que tienen distorsión, también canciones más limpias y el estilo anda por ahí».
«El rock tiene una función», agrega, «la gente que escucha rock necesita ese tipo de música para vivir, para su compañía, para el día a día».

«Definir la música que hace Párpados es lo más difícil», dice Adrián Marchini; «no soy partidario de eso que mucha gente te dice: parecido a qué suena, yo sueno como tal; eso es lo lindo que tiene la música, cada uno tiene su impronta y cada uno hace lo suyo, Párpados es rock and roll y es rock chabón, rock de barrio».

«Creo que estamos pasando una época muy importante del rock», continúa; «hoy, con las posibilidades que tenemos con las redes sociales, está al alcance de la mano de cualquiera, solamente que hay que abrir y tener ganas de escuchar el rock y de buscar».

«Viviría de la música»

Elvis Presley grabó en 1954 ‘That’s alright Mama’ que, según la revista Rolling Stone, estadounidense igual que el intérprete, es la primera canción de rock de la historia. Otros opinan que las pioneras son ‘Fat Man’, de Fats Domino, y ‘Rocket 88’, de Jackie Brenston e Ike Turner (este fue esposo de Tina Turner), registradas poco antes asimismo en aquellas tierras.

Sea como sea, Presley provocó una revolución mundial. Es considerado el primer cantante blanco que interpretó y fusionó el country, música de blancos, y el blues, netamente afroamericano hasta ese entonces. Esa combinación explosiva más sus movimientos pélvicos y la versatilidad de su voz lo convirtieron en el rey del rock and roll.

Posteriormente, el género evolucionó en intérpretes y formas de lo más variados tanto en el plano internacional como en la Argentina.

«Los pibes de 14 o 15 años no te escuchan rock», dice Nico Bonaventura sobre el presente del rubro; «cuando yo tenía 14 o 15 años era fanático; no estoy diciendo con esto que el rock sea bueno y lo otro no, pero la movida esta bastante dura; obviamente para los consagrados no: Divididos, La Renga, el Indio; en las radios suena mucho la música latina, el reggaeton o el trap, y el rock pasó a ser algo exclusivo de los rockeros; ya no es algo para todos, sino exclusivamente para el que le gusta».

«Hay gente que si vos le sacás el rock se muere», dice Penumbra Cordeiro; «hay gente que no sabe lo que es el rock; lo que percibo es que la cultura del rock se está perdiendo a nivel país y también a nivel mundial; nos están invadiendo otras músicas bastante nefastas que ya vienen con un contenido, con un mensaje, para mí gusto horrible, se deja de lado lo que es lo humano, lo social».

«Si fuera por mí viviría de la música», agrega; «la primera banda que me partió la cabeza fue La Renga, después, bueno, los Redondos, Almafuerte y algunas bandas de afuera: Motorhead».

Párpados es una máquina que funciona a pulmón; los integrantes buscan huecos entre el laburo y la familia para ensayar y salir a tocar. En su vida profesional, Nico Bonaventura es administrativo en una oficina, Paco Díaz hace mantenimiento edilicio, Hernán González es mecánico del subterráneo, Penumbra Cordeiro está en el área informática de un hospital, Gustavo Marchini es profe de educación física y Adrián trabaja en una compañía cervecera.

«El factor es el trabajo, un trabajo arduo», dice Gustavo; «entre todos le ponemos sacrificio de nuestras vidas, tiempo que les sacamos a nuestras familias; con laburo creo que se consigue mucho; estamos avanzando y estamos por un buen camino».

«Todo se debe creo yo también al sacrificio y al laburo», dice Adrián Marchini; «yo tengo una frase de cabecera, que la banda es un matrimonio; uno para conseguir algo en la banda, tanto musical como humanamente, requiere lo que requiere un matrimonio: la familia, la hermandad, el estar unidos, en las malas sobre todo».

«La familia es importante», agrega Gustavo, «ellos nos bancan a nosotros con el tiempo, tenés que ir a tocar lejos, los gastos, son muchas cosas que hay que poner en la banda, que uno quiere y quiere que salga bien».

«Lo hacemos entre amigos y nos llevamos bien», dice Nico Bonaventura, «no hay grandes conflictos; a veces cada uno tiene su idea y tratamos de que todas las ideas encajen y sacar un producto en común, que todos estemos contentos; si no, me parece que no sirve; lo importante es que estemos contentos con lo que hacemos, es un gran trabajo en equipo, solo no se puede, es imposible».

«Dentro de la banda yo creo que lo fundamental es que haya una buena relación», resalta Paco Díaz; «ser amigo y si bien hay diferentes pensamientos dentro de una banda, distintas cosas que cada uno piensa, uno va para un lado, otro va para el otro, pero en definitiva siempre se termina en un punto medio».

«Los que estamos en esto tenemos cierta sensibilidad social», concluye Nico Bonaventura sobre el espíritu del grupo; «hay una hermandad, importa lo que le pasa al otro, creo que algo de eso hay; un poco de social y político tiene; pero no estoy de acuerdo con que la cosa sea muy política o muy ideológica; creo que uno tiene que tocar y sacar afuera lo que a uno le pasa y compartirlo y no andar bajando línea; si no, pasamos a que se convierta en algo muy serio: la famosa grieta; estaríamos cantando nada más que para los que piensan igual».

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