
Los desplazados por la crecida de los mares ni siquiera tienen una denominación unificada, mientras apenas algunos países como Nueva Zelanda analizan darles un tratamiento legal diferenciados para permitirles reubicarse en zonas a resguardo del cambio climático.
El Acuerdo de París contra el cambio climático pasó por alto un problema más que semántico: cómo denominar a aquellas personas que deben emigrar por cuestiones climáticas. En su declaración final en 2015, solo instaba a los firmantes a «respetar, promover y tener en cuenta sus respectivas obligaciones» relativas a «los derechos humanos, el derecho a la salud, los derechos de los pueblos indígenas, las comunidades locales, los migrantes…».
Consultado por el diario El País de España, Fernando López Ramón, catedrático de la Universidad de Zaragoza especialista en derecho medioambiental, desplegó hasta nueve combinaciones para definir este fenómeno. El nombre podría ser refugiado, desplazado o emigrante. Y se le podría poner el apellido ambiental, ecológico o climático…
Refugiados climáticos, en números
La prestigiosa revista médica británica The Lancet publicó su informe anual sobre los impactos del calentamiento global. Señala que al menos «4.400 personas se han visto obligadas a migrar debido solo al cambio climático». Se trata de las familias que se han tenido que marchar de sus hogares debido a la erosión de la costa y el aumento del nivel del mar. Este aumento, vinculado al deshielo por el calentamiento, es un efecto directo y fácil de cuantificar. Pero el informe de The Lancet reconoce que la cifra de 4.400 personas está subestimada, «ya que excluye casos donde hay más de un factor que puede estar contribuyendo a la decisión de migrar».
Al hacer una proyección de los efectos del deshielo, tomando como base los datos de las personas que vivían en 2000 en zonas costeras por debajo de 10 metros sobre el nivel del mar, la conclusión del estudio es dramática: a partir de 2010 habrá entre 830 millones y 1.184 millones de personas que se pueden ver obligadas a migrar «debido a la subida del nivel del mar» causada por el deshielo. Pero advierte de que esa migración se daría en el caso de que no se hiciera nada en su mitigación —es decir, que no se reduzcan los gases de efecto invernadero para frenar el impacto del calentamiento— y de adaptación —que los Estados no tomen medidas para minimizar los efectos del cambio global—.
Mientras el fenómeno de la migración por cuestiones climáticas persiste, algunos Estados están intentando tomar medidas. El gobierno de Nueva Zelanda, con impulso del Partido Verde, debate crear una categoría experimental de visado para los pueblos del Pacífico desplazados por el incremento del nivel del mar. Sin embargo, los tribunales de ese país ya han rechazado varios casos en los que se concedía asilo por razones relacionadas con el cambio climático.
fuente: El País