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Pobreza en América Latina: Cuando el crecimiento económico no alcanza para erradicarla

Los progresos en la reducción de los niveles el flagelo se vieron reducidos en los últimos años, luego de un período de dinamismo económico único entre 2004 y 2013.
El Director Regional de América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, el economista George Gray Molina, afirma que los últimos datos sugieren que la “última legua” de erradicación de la pobreza en América Latina y el Caribe no es ni tan “última” ni tan “legua”. Durante el periodo de mayor dinamismo económico en la región (2004-2013), salían de la pobreza cerca de 6,8 millones de personas al año. Ese nivel de reducción es significativamente menor hoy y a una tasa negativa de crecimiento económico regional, se sumarán más bien nuevos hogares a la pobreza este año. Nuestra “legua” se estira en el horizonte. Pero, parafraseando a Eduardo Galeano, el horizonte nos hace caminar.
En su nota publicada en el diario El País de España, Gray Molina señala que, a futuro, la erradicación de la pobreza implicará mayores esfuerzos para su reducción o amortiguamiento. Tan importante como reducir la pobreza y la exclusión será sostener los logros en el tiempo. Para ello, el mundo, y también la región, requieren pasar de un modelo fragmentado de política pública (que hace trabajar a sobretiempo a las transferencias sociales) a un modelo multidimensional (donde se combinan transferencias sociales con instrumentos de protección social y de inserción laboral) y que posicione firmemente un mercado laboral dinámico, un desarrollo territorial armónico y una canasta de bienestar multidimensional, mas allá del vivir por debajo o por en cima de la línea de pobreza.

la erradicación de la pobreza implicará mayores esfuerzos para su reducción o amortiguamiento. Tan importante como reducir la pobreza y la exclusión será sostener los logros en el tiempo.

El bienestar no se agota en el ingreso. El bienestar subjetivo, la capacidad de tomar decisiones autónomas, la educación de calidad, la salud a lo largo del ciclo de vida, una comunidad segura y el empoderamiento ciudadano son tan importantes como el ingreso. Las mediciones multidimensionales de pobreza en el mundo que describen 10 indicadores de carencia aguda, sugieren que cerca de 26 millones de personas de la región sufren de carencias múltiples. Si en la medición multidimensional se emplean indicadores que guardan mayor coherencia con el nivel de desarrollo de la región, incluido el ingreso per cápita, el número de personas en pobreza multidimensional alcanzaría a cerca de 159 millones de latinoamericanos, es decir, casi 24 millones de personas más que según la línea de pobreza de ingreso de 4 dólares al día, según los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

El bienestar no se agota en el ingreso. El bienestar subjetivo, la capacidad de tomar decisiones autónomas, la educación de calidad, la salud a lo largo del ciclo de vida, una comunidad segura y el empoderamiento ciudadano son tan importantes como el ingreso.

En el mediano plazo, importan más las transiciones de estratos de la población que los datos puntuales de ingreso. ¿Qué hace con que la gente salga de situaciones de pobreza crónica a la clase media, pasando por la vulnerabilidad (las mujeres y hombres que ni son clasificados como pobres ni han logrado ascender a la clase media)? ¿Y qué impide los retrocesos? De hecho, en nuestro próximo Informe de Desarrollo Humano sobre Progreso Multidimensional en América Latina y el Caribe compartimos “canastas de progreso multidimensional” asociadas a estas transiciones entre los que privilegiamos las capacidades laborales, la tenencia de activos físicos y financieros, el acceso a la protección social y combatir las exclusiones más duras que requieren de acción afirmativa y una agenda explicita de no-discriminación y empoderamiento.

Las mediciones multidimensionales de pobreza en el mundo que describen 10 indicadores de carencia aguda, sugieren que cerca de 26 millones de personas de la región sufren de carencias múltiples.

Nuestra región obtuvo importantes logros con la gestión de transferencias sociales en la última década, pero a futuro no bastarán estas para los retos de resiliencia y erradicación de la pobreza. Para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible numero uno (de poner fin a la pobreza) necesitaremos trabajar sobre 25 o 30 indicadores de bienestar entre los que se encuentran todos los indicadores de pobreza multidimensional y los que identificamos en nuestras canastas de progreso multidimensional.

Nuestra región obtuvo importantes logros con la gestión de transferencias sociales en la última década, pero a futuro no bastarán estas para los retos de resiliencia y erradicación de la pobreza.

Detrás de lo observable en encuestas de hogares se encuentran retos más estructurales, vinculados a cambios en relaciones de poder: cambios en las relaciones de género, que restringen la inserción laboral formal de la mujer, la economía del cuidado y la desactivación de la violencia contra la mujer y la familia; cambios en el uso de recursos naturales, que inhibe la salida del patrón extractivista de baja productividad, con sobre-dependencia de ciclos de commoditiesexternos; cambios en el desarrollo territorial, para fomentar un proceso armónico de construcción de vivienda y transporte hechos a la medida de personas y del ecosistema en el que vivimos.

Detrás de lo observable en encuestas de hogares se encuentran retos más estructurales, vinculados a cambios en relaciones de poder.

Mas-de-lo mismo —en crecimiento económico— no achicará la última legua. Nuevas estimaciones del PNUD muestran que aunque retorne el ritmo de crecimiento económico a alrededor de 3% a la región, los ritmos de reducción de pobreza se mantendrán muy por debajo del ritmo más dinámico de la década (3,5 millones por año versus 6,8 millones por año). Cuando utilizamos los pronósticos de crecimiento del FMI para 2015, estimamos un aumento neto de cerca de 1,4 millones de personas.

Las estimaciones del PNUD muestran que aunque retorne el ritmo de crecimiento económico a alrededor de 3% a la región, los ritmos de reducción de pobreza se mantendrán muy por debajo del ritmo más dinámico de la década.

Esta mirada del progreso multidimensional, mas allá del crecimiento económico que, por si solo no necesariamente mejora la vida de todas las personas, es fundamental para las políticas publicas en la era del desarrollo sostenible. Solo una nueva generación de políticas publicas y la acción concertada de toda la sociedad pueden achicar la legua de la erradicación de pobreza.

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Director de Voz por Vos. Locutor, periodista y docente. Conductor de "Ventana Abierta", lunes a viernes de 12 a 14 (FM Milenium -FM 106.7-). Columnista de temas sociales en Radio Ciudad y docente en la escuela de periodismo ETER.
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