
Hungría y Polonia vetaron el presupuesto de siete años propesto por la Unión Europea por un total de 1,15 billones de euros (1,4 billones de dólares). Asimismo, rechazaron el fondo europeo de recuperación de 750.000 millones de euros. El rechazo parte de los dos países que, paradójicamente, son los mayores beneficiarios del presupuesto.
Sin embargo, los gobiernos de Polonia y Hungría se oponen rotundamente a la condicionalidad del estado de derecho que la UE adoptó a instancias del Parlamento Europeo. Ambos países son conscientes que están violando el estado de derecho de manera atroz y no quieren pagar las consecuencias.
Estas palabras son de George Soros, magnate húngaro dedicado al mundo de las finanzas.
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El derecho, más que un estado
El multimillonario y hombre fuertemente vinculado en temas políticos y sociales advierte que el concepto de Estado de Derecho no es un término abstracto.
Tanto para el primer ministro húngaro, Viktor Orbán y, en menor medida, «el gobernante de facto» de Polonia, Jarosław Kaczyński, el estado de derecho representa un límite práctico a la corrupción personal y política. «El veto es una apuesta desesperada de dos violadores en serie», disparó Soros.
El multimillonario exhortó a defender la postura de la Unión Europea y sostener la regla de oro que ambos países resisten:
Soy un partidario comprometido de la UE como modelo de sociedad abierta construida sobre el Estado de derecho. Siendo de origen judío húngaro, me preocupa especialmente la situación en Hungría, donde he sido filántropo activo durante más de 30 años.
Para George Soros, Orbán construyó en Hungría «un elaborado sistema cleptocrático para robar al país a ciegas». El magnate advierte que el líder húngaro, «está utilizando la nueva ola de COVID-19 para enmendar la Constitución húngara y la ley electoral (una vez más) y para afianzarse como primer ministro vitalicio por medios constitucionales. Es una tragedia para el pueblo húngaro».