¿Qué hará María?

¿Qué hará María? (episodio 2)

Las heroínas de esta crónica fueron mujeres, ciudadanas, trabajadoras y amas de casa anónimas, hasta que la tragedia les asignó un bautismo inesperado: Madres del Dolor.

Por Lucio Casarini (cronista) y Daniela Díaz Arz (ilustradora)

Cuando un individuo dijo en una conversación general: muerto yo, que la tierra sea pasto de las llamas, exclamó: más bien, vivo yo, y actuó totalmente en consecuencia. En efecto, fingiendo que le desagradaban la fealdad de los antiguos edificios, y la estrechez y tortuosidad de las calles, incendió Roma sin el menor disimulo, pues muchos excónsules sorprendieron en sus tierras a los esclavos de su cámara provistos de estopa y antorchas, sin atreverse a tocarlos; y algunos graneros cercanos a la Casa Dorada, cuyo solar ambicionaba extraordinariamente, fueron derruidos con máquinas de guerra y luego incendiados porque estaban construidos con muros de piedra. Este azote hizo estragos durante seis días y siete noches, obligando a la plebe a buscar albergue en los monumentos y en las tumbas. En aquella ocasión ardieron, además de un inmenso número de casas de vecindad, las mansiones de los antiguos generales, todavía adornadas con los despojos de los enemigos, los templos de los dioses, votados y dedicados por los reyes, y más tarde, con ocasión de las guerras púnicas y las que se hicieron contra los galos, y todos los monumentos memorables que quedaban de la Antigüedad. Mientras contemplaba este incendio desde la Torre de Mecenas, Nerón, transportado de gozo por la belleza de las llamas, según sus propias palabras, cantó la toma de Troya vestido con su traje de actor. Para no desperdiciar ni siquiera esta ocasión de hacerse con todo el botín y las ganancias que pudiera, prometió retirar gratuitamente los cadáveres y los escombros y no permitió a nadie acercarse a los restos de sus bienes.

Esta anécdota del historiador Suetonio desnuda a Nerón Claudio César Augusto Germánico en una de sus osadías más controversiales. La orden, emitida en el año 64, de incendiar la ciudad de Roma. Una devastación con aditivos tragicómicos que evoca otras iniquidades atribuidas al déspota, como las muertes de Agripina, su madre —acusada a su vez del deceso de Claudio, antecesor y padrastro del emperador—; Octavia, su esposa y hermanastra; Británico, su hermanastro, que lo precedía en la línea sucesoria; y Séneca, el gran filósofo, que fue su maestro y consejero; y la persecución masiva de los cristianos, señalados injustamente por las llamas.

El incendio de Roma. Hubert Robert, 1785.

La piromanía —de las raíces griegas piros, fuego, y manía, locura— y la violencia por motivos religiosos, dos de las perversiones asignadas a Nerón, coinciden igualmente de alguna manera en un episodio suscitado en 259 por los romanos que ocupaban la Península Ibérica. Coherentes con un decreto de los emperadores Valeriano y Galieno, que exigían ser adorados como dioses, arrojaron a la hoguera al cristiano Fructuoso, obispo de Tarragona. La víctima, sorprendida en su descanso nocturno al ser arrestada, se entregó mansamente y ardió junto a dos colaboradores en el centro del anfiteatro.

Pasión y muerte de los santos Fructuoso, Augurio y Eulogio. Segundo maestro de Bierge, siglo XIII (detalle de un mural; Iglesia de San Fructuoso; Bierge, Huesca, España).

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«Me gusta ver trabajar a los bomberos, es lindo ver cómo caen al fuego», dijo Cayetano Santos Godino, alias el Petiso Orejudo, el pirómano argentino más renombrado. Realizó crímenes variados y horrendos a principios del siglo XX en la ciudad de Buenos Aires. La frase fue deslizada al ser interrogado por el incendio de una bodega. Cuatro horas demoró controlar las llamas. Varias viviendas, una fábrica de ladrillos y una estación de tranvías son algunos de los restantes sitios que quemó.

Godino usó el fuego asimismo contra víctimas individuales. Una niña de cinco años murió después de que incendiara la ropa que llevaba puesta. A un chiquito de 22 meses le provocó quemaduras en los párpados con un cigarrillo. Mientras estaba preso en Ushuaia, sacrificó dos gatos tirándolos a una fogata. Los demás reclusos vengaron la atrocidad dándole al asesino una golpiza de tal vigor que estuvo semanas en el hospital.

La edad del agresor y los damnificados es uno de los indicios más turbadores de la trayectoria del Petiso Orejudo. El criminal tenía entre siete y 15 años al realizar sus tropelías. Las víctimas, cuatro muertos y siete heridos, fueron niños de entre uno y 13. Además de la nena quemada, fallecieron tres criaturas que el atacante estranguló con un cordel y remató mediante diferentes métodos: una chiquita de tres años fue enterrada viva, un chico de igual edad apareció con un clavo hundido en la sien y uno de 13 fue asesinado a los golpes. Sin embargo, hay quienes dicen que solo dos de los homicidios están probados y que la leyenda tal vez fue cimentada por pedófilos de clase alta que buscaban impunidad.

La geografía de los acontecimientos se centra en los barrios de Almagro y Parque Patricios, que entonces se deshilachaban hasta convertirse en pampa abierta.

Como los gatos de la prisión de Ushuaia, otros animales sufrieron la perfidia de Godino. En su casa martirizaba aves domésticas. La yegua de un comercio donde trabajó apareció muerta de tres puñaladas.

Fiore y Lucía Godino, los padres, eran inmigrantes calabreses pobres envueltos en dilemas espantosos. Fiore, de oficio farolero, era sifilítico, alcohólico y golpeador. Cayetano nació enfermizo. Estuvo repetidamente moribundo por enteritis, dolencia intestinal. Al maltrato del padre siguió el de Antonio, el hermano mayor, epiléptico y también bebedor.

Cayetano Santos Godino, alias el Petiso Orejudo, 1912.

El Petiso Orejudo fue capturado definitivamente con 15 años en 1912 después de asesinar al chico de tres. Fue declarado inimputable y enviado al pabellón de alienados delincuentes del Hospicio de las Mercedes. Atacó a dos pacientes, uno postrado y otro en silla de ruedas. Intentó fugarse. Pasó a la Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras. Luego al penal de Tierra del Fuego —destino pintoresco tratándose de un incendiario—, la cárcel del fin del mundo, donde murió en 1944.

Las carencias a las que estaba habituado el criminal múltiple se acentuaron durante el encierro. Los cirujanos de Ushuaia, inspirados en las teorías deterministas del médico italiano Cesare Lombroso, le troncharon el exterior de los oídos con la esperanza de modificar su conducta. El condenado transcurrió además la cárcel sin amigos, visitas ni correspondencia. Incluso sin remordimientos, que jamás expresó. Tampoco tuvo paz: fue sometido a la violencia social, a través de la marginación, y física, quizás también sexual. Su fallecimiento carece de causa cierta. Pudo derivar de una úlcera gastroduodenal. O de las agresiones que recibió. Ni sus huesos fueron respetados. En 1947, al clausurarse el penal fueguino y removerse el cementerio, los restos de Cayetano Santos Godino habían desaparecido.

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Portada de Diario Popular, 18/2/1994.

«Matanza en Flores», es el principal título de portada del Diario Popular del 18 de febrero de 1994, referido a la tragedia de los Bagnato. «Cinco carbonizados por terrible venganza», dice la volanta. «Estaría identificado el hombre que roció con nafta la casa de un empresario y la quemó acabando con la vida de un matrimonio, dos hijos y un niño amigo. Solo un chico escapó por la única ventana que no tenía rejas. Un familiar de las víctimas aparece como sospechoso», dice la bajada para completar una síntesis periodística que resuelve el caso con palmaria precisión, fuera de inexactitudes menores. 

En 1996, cuando llegó a la mayoría de edad, Matías vendió el chalet en ruinas y se instaló con la abuela Norma en el departamento de Almagro. En simultáneo, el joven terminó el secundario y obtuvo su primer empleo, como tripulante aéreo de la empresa Dinar. El contrato se interrumpió en 2002, al quebrar la compañía en medio del desastre económico generalizado que afectaba la Argentina. Sin posibilidad de reinsertarse en su rubro en el corto plazo, Matías se tiró el lance para la tercera edición de Gran Hermano, el programa televisivo que batía récords de audiencia. Como le había ocurrido años antes con el curso de auxiliar de vuelo, superó el proceso de selección sin problemas. «Toda mi familia fue asesinada en un hecho que se conoce como la masacre de Flores», contó ante las cámaras en el momento de presentarse a los demás participantes, jóvenes de ambos sexos con los que se internó cuatro meses en una casa. Matías terminó en un meritorio cuarto puesto. Pero su sitio en el podio es irrelevante frente al hecho de que se convirtió en un rostro familiar para los argentinos, que ya lo tenían visto desde la época del juicio, de destacada cobertura noticiosa. En el futuro, la celebridad del joven salvaría su vida y la de su abuela en varias oportunidades.

Meses después del devaneo en Gran Hermano, Matías volvió a su oficio, esta vez en Aerolíneas Argentinas. Desde entonces, transcurrió un tiempo prolongado de rutina laboral y sosiego doméstico que le permitió sanar hacia dentro y hacer una vida relativamente normal. La abuela lo calmaba con la idea de que Álvarez González debería completar cerca de dos décadas en la cárcel —más o menos hasta el año 2013— antes de poder tramitar la libertad condicional, un beneficio que esperaban nunca le fuera concedido.

El quíntuple homicida, a todo esto, soportaba el encierro atento a sus abogados, que trabajaban con intensidad y sigilo. En 2004, merced a su nacionalidad española, Fructuoso logró el traslado a una cárcel de Madrid. La diferencia de legislación era notable: España ignoraba el concepto de cadena perpetua. Por otra parte, un extraño error en las fechas del expediente enviado a la Península Ibérica situó el incendio en 1990 y la condena en 1991. Si todo había sido antes, el castigo vencería antes también. Otro misterioso desliz en aquellas tierras concedió a Álvarez González el dos por uno, medida excepcional que reduce el castigo a la mitad. Un dictamen suplementario le reconoció trabajos en prisión. Además, una hermana de Cacho se radicó en España para cumplir con el requisito del arraigo familiar. Así las cosas, Fructuoso en 2008 recuperó la libertad y pidió permiso para volver a la Argentina. Recibió la autorización en 2009 y, en apariencia con todas las de la ley, el asturiano se tomó un avión hacia Buenos Aires.

—El teléfono me despertó a las 3.30 de una madrugada de 2010 —recuerda Matías—; la hora del incendio; yo estaba de guardia por mi trabajo, en casa, por si me necesitaban para un vuelo; entonces no me llamó la atención que sonara a esa hora; atendí medio dormido; me hizo la voz distorsionada y empezó: preparate, que te vas a morir como el resto; ¡habían pasado 15 años!; para mí estaba preso en España; sentí que se me caía el mundo encima otra vez.

A partir de ese día, dos o tres veces por semana nieto y abuela escuchaban en el teléfono aquella voz conocida que les decía que había vuelto para matarlos a los dos. Abrumado, después de pedir auxilio sin éxito a propios y extraños, y de ser recibido con indiferencia en los estrados judiciales, Matías acudió a funcionarios de la Casa Rosada cercanos a los ministros Julio Alak, de justicia, y Aníbal Fernández, del interior. En buena medida porque era un rostro famoso, lo atendieron prácticamente de inmediato. El tribunal a cargo, de todas formas, siguió demorando una contestación.

—En el Juzgado de Ejecución Penal me respondieron que no me podían dar información —recuerda Matías—; les decía que había quemado viva a toda mi familia, pero no servía de nada; la respuesta que me daban era que yo ya no formaba parte de la causa en esa instancia, la de ejecución de la condena; me parecía una locura dejar afuera a la víctima en la instancia más cuestionada, pues abarca la libertad condicional y las salidas transitorias; les hablé de la seguridad de la víctima, que necesita saber si van a liberar a su agresor.

Bagnato insistió hasta que el tribunal reaccionó. Primero le dijeron que Álvarez González seguía preso en España. Luego consultaron a Interpol: estaba libre y en la Argentina. La Policía Aeroportuaria y la Dirección Nacional de Migraciones registraban seis entradas y salidas del múltiple homicida desde 2009. En cada oportunidad, el Juzgado de Ejecución Penal había ignorado supinamente las consultas de rutina. Un bochorno de alcance internacional. En este contexto, la Cancillería argentina declaró violado el acuerdo carcelario con España.

—Me lo morfé yo porque tenía mucho trabajo —le confesó Axel Gustavo López, juez responsable, a Matías en su despacho de los tribunales—; estoy tapado, somos tres jueces de ejecución para resolver todo.

En un techo falso de una quinta del partido bonaerense de Tortuguitas estaba Fructuoso en 2011, cuando lo detuvieron efectivos de Delitos Complejos de la Dirección de Seguridad Aeroportuaria y de la Prefectura Naval. Medio centenar de domicilios de la Capital y el Conurbano rastrearon hasta encontrarlo, dato que pinta la estrategia colosal del prófugo para evadirse.

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Tras un período de relativa calma, 2015 trajo dos razones destacadas de angustia para nieto y abuela. La primera fue la absolución del juez Axel López en casos escandalosos como el de Álvarez González, algunos derivados en tragedias. En medio de un encendido debate social, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados de la Nación falló que López había actuado a derecho. El otro motivo de inquietud para Matías y Norma fue un pedido de salidas transitorias del asturiano, algo previsto para reclusos que llevan cierto tiempo presos y son capaces de integrarse a la sociedad. Evidentemente, el múltiple homicida incumplía la segunda condición. Matías hizo una intensa campaña de denuncia y juntó firmas a través de Change.org, conocida plataforma de internet que promueve reclamos ciudadanos. Con el asunto instalado en la opinión pública, la Cámara de Casación Penal confirmó sin más vueltas el encierro de Fructuoso.

Fructuoso Álvarez González detenido por segunda vez, 2011. Lo llevan esposado efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

Desde entonces, el sobreviviente de la masacre permanece en vilo, porque el condenado tiene derecho a gestionar algún beneficio cada medio año.

—Es tremendo, no tengo paz —dice Matías—; cada seis meses pasa lo mismo; pensar que este tipo puede volver a caminar por la calle es tremendo; no hay ningún perito forense que abale su reinserción; todos coinciden en su gran posibilidad de reincidencia.

Un grupo de participantes de la campaña Para Que No Te Pase, 2016. Matías Bagnato está arriba a la derecha. Viviam Perrone en la fila inferior, es la segunda desde la izquierda (Perfil.com).

En 2016, Bagnato integró Para Que No Te Pase, cruzada civil de víctimas de la violencia por una reforma institucional. Viviam Perrone y otras Madres del Dolor fueron impulsoras fundamentales. Participaron también Gladys Cabezas, Carolina Píparo, María Luján Rey, Nilda Gómez, Jimena Adúriz, Diana Cohen Agrest, Guillermo Bargna y Alberto Lebbos, entre numerosos ciudadanos.

«Es imprescindible que las penas sean de cumplimiento efectivo, ni un día de más, tampoco uno de menos», dice el manifiesto de la iniciativa. «Es indispensable un registro de víctimas y de hechos impunes», agrega. «Es justo que la víctima o su familia tengan participación en todo el proceso penal», continúa. «Es imperioso que las víctimas reciban una asistencia integral», exige sobre el acceso a abogados estatales.

En 2017, el impulso de Para Que No Te Pase propició la sanción de la llamada Ley de Víctimas, que engendró, entre otras innovaciones, el Centro de Asistencia a las Víctimas de Delitos, el Observatorio de Víctimas de Delitos y cerca de un centenar de Centros de Acceso a la Justicia distribuidos por el país.

—Cuando peleamos por la Ley de Víctimas, yo quería modificar el artículo que excluye a la víctima en la instancia de ejecución —destaca Matías sobre una originalidad adicional de la norma— y me dijeron que era un cambio de paradigma muy grande; pero lo logramos; ahora se va a notificar y se va a escuchar a la víctima antes de tomar una decisión; es un momento histórico.

Matías Bagnato al integrarse a la Asociación Civil Madres del Dolor, 2017. Lo acompañan Silvia Irigaray, Elvira Torres, Viviam Perrone —autora de la selfie—, Isabel Yaconis y Nora Iglesias.

«Incorporamos un hijo a nuestra ONG. Desde hoy, Matías Bagnato es integrante de Madres del Dolor ¡¡Estamos felices!!», publicó la entidad ese mismo 2017 en Twitter. «Bienvenido @MatiBagnato». La autofoto adjunta presenta de izquierda a derecha las sonrisas de Matías, Silvia Irigaray, Elvira Torres, Viviam Perrone —retratadora—, Isabel Yaconis y Nora Iglesias.

Matías Bagnato y Delfina Borda, hermana de Nicolás, al descubrir la placa en homenaje de las víctimas de la masacre. Plaza Simón Bolívar, barrio porteño de Flores, 2017.

«Solo se muere cuando se olvida y yo nunca los voy a olvidar», se lee en la placa de mármol blanco descubierta por el sobreviviente de la masacre de Flores en 2019 en la plaza Simón Bolívar, espacio verde del barrio. Inauguró la piedra acompañado por Delfina Borda, hermana de Nicolás. «Elegí este lugar porque la última noche estuvimos acá», dijo Matías ante parientes, amigos y miembros de la ACMdD. «No venía desde ese momento, hace 25 años que no camino este parque, es muy difícil vivir sin una familia entera».

«¡Ya te extraño tanto!», escribió el protagonista de esta historia en Facebook en 2020, tras el fallecimiento de su abuela Norma; «gracias por ser mi sostén, por enseñarme a ser fuerte, a luchar…; no puedo ni escribir…; ¡descansá, mi amor!; sé que estás feliz con Mami, Papi, Fer y Ale…; ¡esperame con ellos!; me da tanta bronca que pasó ahora [durante la cuarentena por el coronavirus], sin poder despedirte como quería; ¡te amo, Abu!».

La abuela Norma y Matías Bagnato en una de las últimas fotos que compartieron, 2020.

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—Este hombre es igual a Robledo Puch, ya que no tiene ningún lazo afectivo afuera de la cárcel —reflexiona Matías—; además, a ambos les impiden salir porque los estudios no les dan —agrega—; Álvarez González no se habla con su familia; está separado, su mujer no lo ve, y algunos de sus hijos hasta se cambiaron el apellido porque no lo quieren; el hijo más chico quiso tener un vínculo con él, pero cuando lo fue a visitar a la cárcel de Ezeiza, donde se encuentra detenido, con todo lo que eso significa, lo insultó y no volvió nunca más.

«Dista de ser el adecuado para los egresos», evaluaron en 2015 los asistentes sociales al garante de Fructuoso, una sobrina que nunca lo visitó.

«No se ha reformado de manera positiva en ninguno de los aspectos sociológicos necesarios para vivir en libertad», dice sobre Carlos Eduardo Robledo Puch el dictamen de 2008 que confirmó su encierro, «además de no poseer familiares directos que puedan contenerlo». El condenado es hijo único y sus padres habían fallecido.

Robledo Puch, apodado el Ángel de la Muerte o el Ángel Negro, suele ser comparado con el Petiso Orejudo, en la categoría de los asesinos múltiples argentinos, salvando contrastes sustanciales. Robledo cometió más homicidios, en menos tiempo, con arma de fuego y en general para robar. Su peripecia delictiva se desarrolló durante casi un año, en 1971 y 1972, en el norte del Gran Buenos Aires. El ejecutor tenía de 19 a 20 años de edad; entre sus víctimas prevalecen los hombres adultos; actuó casi siempre con la ayuda de algún cómplice; y fue juzgado responsable de sus crímenes.

El Ángel está preso desde 1972 y se aloja en el penal de Olmos, partido de La Plata. La justicia lo castigó en 1980 con perpetua más accesorias por diez homicidios calificados, uno simple, una tentativa, 17 robos, complicidad en una violación y en una tentativa, un abuso deshonesto, dos raptos y dos hurtos. La violación, el intento de violación, el abuso y los raptos fueron cometidos sobre tres mujeres por un cómplice. Este murió en un hecho de tránsito tal vez provocado por Robledo, que iba al volante. Un segundo secuaz fue víctima del último homicidio del condenado.

Pelirrojo, de ojos azules y cara aniñada, Carlos tiene un parecido abrumador con su mamá, Josefa Aída Habendank, inmigrante alemana. Víctor Elías Robledo Puch, el padre, era un salteño moreno, algo calvo, flaco y de ojos achinados. Aída, hija de un técnico industrial, era especialista en química y profesora de inglés, pero ejercía solo como madre y esposa. Víctor era peronista y mecánico de General Motors, con el cargo de inspector.

El Ángel se crió en un hogar de clase media con toques privilegiados. Estudió inglés, alemán y piano, y leía con voracidad novelas de aventuras. Vivía con sus padres en un primer piso alquilado en Olivos, partido de Vicente López. Los domingos concurrían todos a misa.

Carlos Eduardo Robledo Puch esposado y escoltado por policías, 1972.

Carlos aprendió a gatillar el revólver en la calle, enseñado por un cómplice, pero el eco de las armas le venía de antes. Víctor era orgulloso bisnieto de Dionisio Puch, héroe de la independencia, lugarteniente y cuñado de Juan Martín de Güemes, y gobernador unitario de Salta. Aída había llegado a la Argentina con los suyos en 1946 huyendo de la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial. Tal vez en parte por esa experiencia ella padecía severos desequilibrios psíquicos, intentó suicidarse reiteradamente y murió en un manicomio en 1993.

El Ángel se ha declarado fanático de Perón, la Biblia y el nazismo. También ha confesado simpatía por militares convictos, como Massera y Galtieri. En 2015 anunció su deseo de asesinar a la presidenta Cristina Kirchner. Además, ha expresado querer dispararse en el corazón o que le apliquen la inyección letal, aunque la pena de muerte está prohibida en la Argentina.

«Esto fue un circo romano y una farsa», dijo Robledo Puch en 1980, después de conocerse el veredicto, «estoy condenado y prejuzgado de antemano, algún día voy a salir y los voy a matar a todos».

«Todo esto se organizó en mi contra», dijo por su parte Álvarez González en 1995 en igual circunstancia, «esto es culpa de la prensa, váyanse a cagar».

—Está completamente solo, se pasó su vida encerrado y tiene un odio terrible porque él quería matarnos a todos y no pudo —concluye Matías en relación al asturiano—; soy su materia pendiente; el no va a parar hasta matar a toda la familia Bagnato.

Fuentes

El párrafo inicial está en Vidas de los doce césares (libro VI, 38). Las muertes de Agripina (libro XIV, 1-3), Octavia (ibíd, 60-64), Claudio (XII, 66-67), Británico (XIII, 12-17) y Séneca (XV, 60-64) son narradas por Tácito. La persecución de los cristianos con la excusa del incendio es relatada por el mismo Tácito (XV, 44), Plinio el Viejo (XVII, 1-5) y Dion (libro LXII, 16-18).

El acta del martirio del obispo Fructuoso es un documento histórico; fue consultado en una página web especializada («Martirio de…», Primeroscristianos.com).

La crónica sobre el Petiso Orejudo se basa en los libros de Basetti, Moreno y Contreras, y dos repercusiones de la prensa experta (Vallejos, Marcelo…, Todo es Historia; Basetti, Ricardo…, Mundo policial). La pista que involucra a virtuales pedófilos de clase alta es explicada por Contreras (Petiso Orejudo: documento final).

La participación de Matías en Gran Hermano está en la sección de espectáculos de los diarios; por ejemplo, tras la final («Esta vez…», La Nación).

La llamada Ley de Víctimas fue sancionada por el Congreso de la Nación (27.372/2017).

El traslado de Fructuoso a España, su liberación, y el escándalo del juez Axel López están en las noticias: «A 25…», Clarín; «Bagnato, ante…», Clarín; «Detenido en…», Lne.es; «El crimen…», Página 12; Goicoechea, Laura…, Medium.com; «Ni las…», Bigbangnews.com; «Ordenan recapturar…», Clarín; Pizarro, Emilse…, Infobae.com; «Sobrevivió a…», Clarín; «Un bidón…», Clarín; Vera, Valeria…, La Nación; «Vuelven a…, La Nación.

La captura de Álvarez González tuvo considerable resonancia: «Vuelven a…», La Nación; «Ordenan recapturar…», Clarín; «Fue capturado…», Página 12; «Me sentía…», Clarín; «Detenido en…», Lne.es.

El proceso contra Axel López fue motivo de un debate punzante (Cohen Agrest…, La Nación, 5/9/2014; «Someterán a…», La Nación; «Piden la…», Clarín).

«El juicio a Axel López, que entre otras cosas liberó al asesino de la familia de Matías Bagnato. En realidad lo mandó a España, porque era español. El asesino volvió, Axel López ni miró el expediente y este hombre volvió a amenazar a Bagnato», ha narrado Diana Cohen Agrest (Fernández Díaz…, La Nación), filósofa, activista civil y mamá de Ezequiel, muerto con 26 años por asaltantes en la Ciudad de Buenos Aires. «También dejó libre al hombre que terminó matando a Soledad Bargna. Y al violador que se fue al norte, se hizo pasar por remisero y violó y mató luego a Tatiana Kolodziez. Entonces se le hizo un juicio a Axel López, y toda la corporación judicial dijo que no podía enjuiciárselo porque no se puede hacer futurología. Eso es muy discutible: si una persona violó y mató en repetidas oportunidades, perfectamente puede volver a hacerlo».

Los pedidos de libertad tramitados por Cacho desde 2015 también coparon la opinión pública («Seguirá preso…», La Nación; «Masacre de…», Bigbangnews.com).

«Se lo juró. El asesino juró matar a Matías Bagnato, el único sobreviviente de la masacre de Flores, quien debió mendigar justicia para que no liberaran a su agresor: casi 190.000 firmas legitimaron su petición y el asesino —por el momento— continuará preso». Son palabras, otra vez, de Diana Cohen Agrest (Cohen Agrest…, La Nación, 20/4/2016). «¿Por qué Matías, la víctima, debió juntar firmas para que la Cámara de Casación no le otorgara las salidas transitorias que acabarían con su vida? ¿Por qué no tuvo ni voz ni voto en un proceso en el que se jugaba su vida?».

Están asimismo en los diarios la campaña Para Que No Te Pase («La convocatoria…», Clarín; «#ParaQueNoTePase…», La Nación) y la sanción de la Ley de Víctimas («Es ley…», La Nación; «Un cambio…», La Nación; «Oportuna ley…», La Nación).

El monumento en la plaza de Flores también fue noticia («Realizan un…», Nueva-ciudad.com.ar).

La síntesis de Robledo Puch se funda en el libro de Palacios y tres notas de prensa: Soriano, Osvaldo…, La Opinión (pieza célebre de la época de la detención); «Robledo Puch…», Perfil.com; y Bejuk, Eduardo… Infobae.

El entorno familiar de Álvarez González es mencionado tanto en este capítulo como en el anterior con indicios mínimos por consideración hacia los parientes del condenado. En las historias del Petiso Orejudo y Robledo Puch se procedió de otra forma porque la información expuesta es conocida y porque los deudos directos de ambos personajes ni siquiera viven.

Bibliografía

Libros

Contreras, Leonel. La leyenda del Petiso Orejudo. Ediciones Turísticas, Buenos Aires, 2003.

————. Petiso Orejudo: documento final. El crimen de Arturo Laurora y el origen de la leyenda. Dunken, Buenos Aires, 2014.

Dion Casio. Historia romana. Gredos, Madrid, 2004 (siglo II d. C).

Moreno, María. El Petiso Orejudo. Planeta, Buenos Aires, 1994.

Tácito. Anales. Gredos, Madrid, 1991 (siglo II d. C).

Palacios, Rodolfo. El Ángel Negro. La feroz vida de Carlos Robledo Puch. Sudamericana, Buenos Aires, 2017.

Plinio el Viejo. Historia natural. Gredos, Madrid, 2010 (siglo I d. C).

Suetonio. Vidas de los doce césares. Gredos, Madrid, 2017 (siglo II d. C).

Rebollar, Alicia Irene. Mucho más que dolor y lazos de sangre. El activismo de las víctimas en la Asociación Civil Madres del Dolor. Dunken, Buenos Aires, 2019.

Academia

Santamaría, Rosana ¡Justicia a la Justicia! Estudio etnográfico sobre los reclamos de justicia de la Asociación Civil Madres del Dolor. Tesis de Maestría en Antropología Social. Universidad Nacional de San Martín, Argentina, 2014.

Trincheri, Marcela Inés. Las concepciones de derechos humanos que subyacen en las praxis de las organizaciones de familiares de víctimas de la violencia institucional surgidas en democracia. Tesis de Maestría en Derechos Humanos. Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad Nacional de La Plata, Argentina, 2013.

Documentos

Causa 180/1995. Bagnato-Álvarez González. Tribunal Oral Criminal 12, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Ley 27.372/2017. Derechos y garantías de las personas víctima de delitos. República Argentina.

Prensa

«A 25 años de la Masacre de Flores, el recuerdo del único sobreviviente: ‘Aún puedo sentir el olor del incendio'». Clarín, Buenos Aires, 17/2/2019.

«Bagnato, ante la posible salida del asesino de su familia: ‘Los vuelven a matar'». Clarín, Buenos Aires, 12/11/2015.

Basetti, Ricardo. «La Buenos Aires del Petiso Orejudo». Mundo policial (n° 23), Buenos Aires, 1-2/1973.

Bejuk, Eduardo. De la realidad al cine: La historia de Robledo Puch, el ángel que aterrorizó el país. Infobae, Buenos Aires, 14/8/2018.

Cohen Agrest, Diana. «Futurología en la justicia penal». La Nación, Buenos Aires, 5/9/2014.

——————. «La orfandad procesal de las víctimas». La Nación, Buenos Aires, 20/4/2016.

«Detenido en Argentina un asturiano que quemó vivas a cinco personas en 1994». Lne.es, Oviedo (España), 5/12/2011.

«El crimen de una familia». Página 12, Buenos Aires, 15/2/2011.

«El tiempo», La Nación/Economía y Negocios, Buenos Aires, 18/2/1994.

«Es ley la protección integral de las víctimas de delitos». La Nación, Buenos Aires, 22/6/2017.

«Esta vez, Gran Hermano tuvo cara de mujer». La Nación, Buenos Aires, 18/2/2003.

Fernández Díaz, Jorge. «En la Justicia estamos cautivos de una gran famiglia sobre la que no podemos hacer nada» (entrevista a Diana Cohen Agrest). La Nación, Buenos Aires, 2/4/2018.

«Fue capturado el autor de la masacre de Flores». Página 12, Buenos Aires, 4/12/1994.

Goicoechea, Laura. «Entrevista a Matías Bagnato: ‘No puede ser lo mismo matar a una persona que a cinco'». Medium.com, Buenos Aires, 2/8/2018.

«La convocatoria al Congreso, hoy a las 18». Clarín, Buenos Aires, 11/10/2016.

«Martirio de san Fructuoso, obispo». Primeroscristianos.com, Navarra (España).

«Masacre de Flores: la Justicia volvió a rechazar la libertad del múltiple asesino». Bigbangnews.com, Buenos Aires, 2/1/2017.

«Matanza en Flores» (portada). Diario Popular, Buenos Aires, 18/2/1994.

«Me sentía muerto, pero con el asesino preso recuperé mi vida». Clarín, Buenos Aires, 5/12/2011.

«Ni las hijas lo visitan: cómo vive hoy Fructuoso Álvarez, autor de la Masacre de Flores». Bigbangnews.com, Buenos Aires, 17/2/2019.

«Oportuna ley para las víctimas». La Nación, Buenos Aires, 28/6/2017.

«Ordenan recapturar al asesino de la Masacre de Flores». Clarín, Buenos Aires, 13/9/2011.

«#ParaQueNoTePase: cuáles son los reclamos de la nueva marcha contra la inseguridad y la impunidad». La Nación, Buenos Aires, 11/10/2016.

«Piden la destitución del polémico juez». Clarín, Buenos Aires, 2/3/2015.

Pizarro, Emilse. «A 25 años de la masacre de Flores: Matías Bagnato, el único sobreviviente, teme el regreso del asesino». Infobae.com, Buenos Aires, 17/2/2019.

«Realizan un acto a 25 años de la Masacre de Flores en la Plaza Simón Bolívar». Nueva-ciudad.com.ar, Buenos Aires, 18/2/2019.

«Robledo Puch: ‘Me gustaría darme un tiro en el corazón coo hizo Favaloro'». Perfil.com, Buenos Aires, 6/8/2020.

«Seguirá preso el autor de la masacre de Flores». La Nación, Buenos Aires, 3/12/2015.

«Sobrevivió a una masacre y ahora denuncia amenazas». Clarín, Buenos Aires, 2/9/2010.

«Someterán a juicio político al juez Axel López». La Nación, Buenos Aires, 8/11/2014.

Soriano, Osvaldo. El caso Robledo Puch. La Opinión, Buenos Aires, 27/2/1972.

«Un bidón de combustible y cinco víctimas fatales». Clarín, Buenos Aires, 2/9/2010.

«Un cambio reclamado por los afectados». La Nación, Buenos Aires, 25/11/2017.

Vallejos, Marcelo. «Los crímenes del Petiso Orejudo». Todo es Historia (n° 312), Buenos Aires, 7/1993.

Vera, Valeria. «Masacre de Flores: su único sobreviviente denuncia que las amenazas aún persisten». La Nación, Buenos Aires, 12/7/2011.

«Vuelven a detener al autor de la masacre de Flores». La Nación, Buenos Aires, 3/12/2011.

Internet

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Poema

«¿Qué hará María? En la tierra / ya no se arraiga su vida. / ¿Dónde irá? Su pecho encierra / tan honda y vivaz herida, / tanta congoja y pasión, / que para ella es infecundo / todo consuelo del mundo, / burla horrible su contento, / su compasión un tormento, / su sonrisa una irrisión».

Estos versos del poema La cautiva, de Esteban Echeverría, rinden homenaje a todas las mujeres que padecen la violencia ejercida sobre ellas y los suyos. Las heroínas de la presente crónica fueron ciudadanas, trabajadoras y amas de casa anónimas, hasta que la tragedia les asignó un bautismo inesperado: Madres del Dolor.

 

Citas y signos

La forma de reproducir los dichos de otros suele cambiar con los autores, los géneros y las tradiciones. Por eso, quizás sea útil explicitar el criterio aplicado en esta narración, que involucra dos signos ortográficos:

  1. El guion de diálogo o raya (—): Acompaña las declaraciones recogidas personalmente; esto quiere decir, producto del contacto del autor (también podría ser un colaborador suyo) con alguien; sea cara a cara o mediante algún sistema de comunicación, como por ejemplo el teléfono o internet. Estas citas son directas cuando refieren palabras del propio entrevistado e indirectas cuando reproducen los dichos de alguien contados por un tercero. Una función alternativa de la raya en la presente crónica es encerrar conceptos u oraciones aclaratorios.
  2. La comilla («): Se ha aplicado en las alocuciones extraídas de distintos registros materiales. La bibliografía anexa propone estas categorías: libros, academia, documentos, prensa, internet y audiovisual. Es el único cometido de la comilla en la historia.
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1 comentario
  • Héctor Maccione
    18 diciembre 2020 a 00:06

    Muy interesante.Excelentemente documentado

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