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La vuelta a la normalidad, sin trabajadores suficientes

La humanidad lucha por recuperar la normalidad post pandemia del coronavirus. Pero el anhelo se choca con algunas particularidades muy llamativas. Una de ellas es la escasez de personal que evidencian empresas de todo el mundo.

A nivel global, las aerolíneas, los restaurantes y los hoteles no pueden cubrir los puestos vacantes. Este escollo obstaculiza los esfuerzos para capitalizar la recuperación de la demanda de los consumidores. Muchos trabajadores que se fueron a casa cuando la pandemia golpeó todavía no regresaron, por ejemplo, a los astilleros, fábricas o sitios de construcción. Su ausencia afecta la producción y paraliza los proyectos.

¿Dónde están los trabajadores para la nueva normalidad?

En los Estados Unidos, los legisladores vienen culpando al aumento de las ayudas por desempleo por alimentar el problema. Mientras tanto, los economistas progresistas proponen una solución simple: pagar salarios más altos. En Reino Unido, los grupos de presión instan al gobierno del primer ministro Boris Johnson a revisar las reglas de inmigración posteriores al Brexit. El objetivo es que los europeos puedan cubrir las vacantes, mientras que los líderes de Singapur y Australia están bajo presión para relajar las restricciones de viaje para que los trabajadores migrantes puedan regresar.

Lo que es cada vez más claro es que después de que la pandemia de coronavirus provocó un impacto sin precedentes en la economía global, dejando sin trabajo a decenas de millones de personas y desplazando a muchas otras, el mercado laboral nunca volverá a ser el mismo.

Por un lado, los trabajadores capacitados están atrapados en los lugares equivocados. Otros se jubilaron antes de tiempo, se muestran escépticos acerca de volver a trabajar ante los problemas de salud persistentes o tienen dificultades para obtener un cuidado infantil confiable.

La nueva economía

Los especialistas coinciden que la economía que surja de esta crisis también será diferente a la que la precedió. La demanda es mayor en algunos sectores y menor en otros. Los trabajadores dejaron puestos de trabajo de primera línea en algunas industrias por puestos que están menos expuestos al coronavirus. Sin embargo, saben que no se verán afectados por nuevos cierres ni ofrecerán un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida.

Por ejemplo, en los Estados Unidos un récord de cuatro millones de personas dejó sus trabajos en abril, incluidos 649.000 trabajadores del sector minorista. Una encuesta reciente de EY a más de 16.200 empleados en todo el mundo encontró que más de la mitad consideraría deshacerse de su trabajo después de la pandemia si no se les ofreciera suficiente flexibilidad sobre dónde y cuándo trabajar.

Esta reticencia a la vuelta al trabajo en la nueva normalidad está generando que en todo el mundo las empresas reconozcan una preocupación similar: necesitan trabajadores. Los necesitan rápido. Y no siempre pueden encontrarlos.

Según el motor de búsquedas laborales Adzuna, los Estados Unidos registró un récord de 9,3 millones de puestos de trabajo en abril. El Reino Unido vio cómo las ofertas de trabajo anunciadas aumentaron un 45% entre fines de marzo y mediados de junio. Por su parte, el grupo de investigación IHS Markit informa que las empresas de la Unión Europea están sufriendo escasez de personal a medida que la actividad empresarial crece al ritmo más rápido en 15 años.

Buscando a los trabajadores

Hay muchas razones por las que las empresas no pueden encontrar suficientes trabajadores para cubrir los puestos vacantes para la nueva normalidad. Pero un elemento es bastante sencillo: hay una falta de coincidencia de ubicación.

La pandemia desencadenó un movimiento masivo de personas que abandonaron las ciudades cuando se recortaron empleos y se evaporaron las ventajas de la vida urbana. No todo el mundo regresó. Muchos estudiantes que normalmente serían contratados para trabajos de hostelería en ciudades como Nueva York o Londres todavía viven en casa, mientras que otros están considerando mudarse permanentemente fuera de los centros urbanos. El ritmo desigual de la flexibilización de las restricciones al coronavirus ha animado a algunos trabajadores a trasladarse a nuevos lugares.

Los límites estrictos al movimiento internacional también están afectando lugares como Singapur. En ese país, los trabajadores migrantes representan alrededor del 38% de la fuerza laboral. El mes pasado, el Ministerio de Mano de Obra de Singapur reconoció que la ciudad-estado «no pudo reemplazar adecuadamente a quienes abandonaron Singapur» debido a los controles fronterizos destinados a detener la propagación del covid-19. La entrada desde el sur de Asia se detuvo por completo en mayo.

fuente: CNN en Español

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