Historias

Agustina Videla: «En mi incertidumbre, pensaba que Lucas no iba a hablar nunca»

«Mi sueño más profundo siempre fue ser escritora», confiesa sobre Único, el libro en el que cuenta su experiencia como mamá de un niño con autismo. «Mi familia es una tribu que nos ha sostenido incondicionalmente».

por Lucio Casarini

«Me mandó un mensaje una mamá que quería el libro y está en la provincia de Buenos Aires. Me dijo que tiene gemelos con trastornos del espectro autista. Yo pensaba: todas mis dificultades por dos.»

Único. Del autismo a la neurodiversidad. Aprendizajes de una madre. Así se titula el relato electrizante, impreso por Editorial Bonum, que Agustina Videla presentó mediante una teleconferencia de Zoom que ella condujo desde su casa, en la ciudad de Buenos Aires.

«Hay mucha gente que vive situaciones, que rema todos los días, que está interesada, que quiere escuchar otra experiencia».

Bailarina, maestra y coreógrafa de tango con trayectoria internacional, la vida de la autora entró en crisis al aparecer Lucas, un hijo fuera de lo común que hoy tiene 13 años.

«Hay gente de diferentes lugares. Hemos tenido repercusiones muy lindas de Latinoamérica. Nos contactó gente de Perú, de Colombia, de México, de Chile. Pidiéndonos el libro, preguntando como lo podían conseguir. La tecnología tiene esta capacidad de borrar las distancias y las fronteras.»

Agustina es además mamá de Guido, de 10 años, y actualmente se desempeña como directora artística y coreógrafa de Social Tango Project (compañía de danza, orquesta y otras yerbas).

Martín Gemmelspacher, director de Bonum, y María Sansotta, correctora literaria, participaron del anuncio como expertos del ámbito editorial.

Alexia Ratazzi, psiquiatra; Cristina Zamani, músico terapeuta; y Laura Dellepiane, psicóloga, hablaron como profesionales de la salud especialistas en infancia.
Laura pertenece además a la familia de Lucas, igual que una voz destacadísima del Zoom, Mónica Villalonga, madre de Agustina y educadora.

Asimismo esencial fue el aporte de otras mamás con experiencias similares a la de la autora del libro: Florencia Cravello, de profesión psicóloga; Dolores Bulit, periodista; Inés Saavedra; y Emi, que se presentó simplemente con ese nombre.

Susana Coroas, directora del jardín de infantes Granaderos; Guadalupe Fascio, docente del mismo jardín; y Janick de Oliveira Cezar, amiga de la familia de Lucas, fueron los restantes testimonios.

«Tiene que ser así»

«Hay mucha gente que no conozco y que se está sumando a este Zoom», dijo Agustina al abrir la teleconferencia, a modo de previa; «y que también me emociona muchísimo, porque sé que los toca personalmente. Les voy dando la bienvenida a todos. Hay casi cien personas que se inscribieron.»

«Martín es el director de la Editorial Bonum, que tuvo la valentía de apostar a esto a pesar de este año tan complicado.»

«Cristina Zamani se está conectando en este momento; me emociona mucho; fue la primer terapeuta que lo trató a Lucas, músico terapeuta».

«Empezó a trabajar con Lucas cuando tenía dos años y medio. Es un orgullo y un honor que esté hoy acá. Gracias, Cristina, de verdad. Ella trabajo mucho, mucho, mucho varios años.»

«Lu empezó a hablar recién cuando tenía cinco. Así que remó dos años de muchísima, muchísima incertidumbre y lo acompañó hasta que terminó preescolar.»

«Se sigue sumando gente. Mi abuela adorada, que está ahí, Nené. Gente de mi familia… Papá [Enrique], su mujer, mi hermano, mi abuela, mi mamá… Que han estado apoyándome y apoyándonos… Mi tía, su marido… Cotidianamente, durante todos estos años. Aceptando todas las dificultades y las diferencias a lo largo del camino.»

«Muchísimas gracias. Ahí veo que también se sumaron mis tíos del sur, desde Trelew, Marisa y Alberto. Gracias a todos por estar. Era tan complicado poder juntarse; tiene que ser así, pero por lo menos es así.»

Agustina Videla y su hijo Lucas.

«Un poco celoso»

«¿Como esta Lucas con esto del libro?», preguntó alguien a Agustina. «Muy íntimamente no lo puedo saber, porque no me cuenta tanto», respondió ella; «pero por momentos me parece que está un poco celoso, porque a él le gusta mucho generar proyectos y concretar cosas.»

«Como que a él también le gustaría tener un libro o una película. Él produce mucho; hace videos, edita y de alguna manera dice: yo también quiero tener, yo también quiero hacer. Es un celo lindo.»

«Está acá en el cuarto de al lado con un iPod, jugando a los jueguitos. Yo lo invité, le dije que se podía asomar para saludar y hacer lo que quisiera.»

«Primero me dijo que sí; después me dijo que quería hacerlo desde su iPod; entonces le pasé la clave y él está acá al lado. Y hace un ratito me dijo: prefiero que no, estoy bien así. Le dije: bueno, si vos tenés ganas, en algún momento, te sumás. Yo creo que está escuchando todo lo que decimos y está bien.»

«Si llega a pegar algún grito porque se enoja con el jueguito que está jugando, también puede llegar a suceder. Es parte de la situación. Y tal vez se suma. Y si se suma por supuesto le vamos a dar la palabra para que diga lo que tenga ganas.»

«Estamos en esta misma casa con tres dispositivos. En la otra habitación esta mi mamá, que la ven ahí, Mónica Villalonga, con Guido, mi otro hijo del alma, hermoso. Guido tiene una sorpresa que nos va a mostrar, que me hizo en el día de hoy. Ahora en unos minutos nos va a mostrar qué me hizo con mucho amor, es el mejor regalo.»

«Sigo viendo gente que se suma. Greta [Stecher], hola, qué tal. Con Greta nos conocimos en el primer jardín de Lucas, cuando Lucas tenía dos años; muy chiquitos; sala de dos hizo con su hijo Simón y desde entonces somos amigas. Además, Greta es psicóloga, muchas gracias por estar acá.»

«La veo a Eliana Staiff, que es productora de danza. Nos une la otra parte de mi vida, Social Tango, desde hace un tiempo. Gracias por estar presente.»

«Veo que se está sumando Luciana [Krymer], que es la mamá del mejor amigo de Guido, que se llama Joaquín. Así que gracias también.»

«Acaba de llegar Laura Dellepiane. Hola, Laura. Nos une la familia y además trabaja con niños con dificultades y con autismo hace muchos, muchos años. Ella también lo conoció a Lucas desde muy chiquito.»

«Acabo de ver que también se sumó Naty Gumiy; ella es psicóloga y trabajó recientemente con nosotros. Fue hermoso, un honor haberla encontrado. Lu es tan difícil que ahora no lo estamos haciendo; pero definitivamente iría yo a verte, Naty; si él no va, voy yo.»

«Son una tribu»

«Gracias primero que todo a Guido», dijo Agustina para inaugurar la presentación del libro; «que está al lado mío cada día ayudándome tanto y aprendiendo conmigo tantas cosas».

«Él me hizo un regalo recién y yo quisiera empezar con eso porque es absolutamente increíble. Algunos de ustedes tal vez lo saben. Le gusta mucho la cocina y me preparó una torta recién y la decoró. Así que la va a mostrar.»

«La tiene Mónica Villalonga. Esta torta es impresionante. En realidad es lindo pero es feo de mi parte mostrarles semejante torta siendo que nuestro encuentro no es presencial [risas]. Porque la idea claramente sería que pudiéramos compartir esa torta.»

«Pero bueno, lamentablemente me la voy a tener que comer yo sola. Esperemos que todo esto pase rápido y podamos tener una presentación del libro presencial y los podamos agasajar con algo para tomar y para comer y compartir juntos.»

«Quería empezar con eso. Gracias, Guido, sos hermoso, sos increíble.»

«Gracias a toda mi familia, que son una tribu que nos ha sostenido y nos ha apoyado incondicionalmente. Eso es invaluable.»

«Todos necesitamos eso y más cuando tenemos una situación difícil de sobrellevar. Aunque todas las situaciones son difíciles, yo me imagino. Yo no tengo nada más difícil que ninguno de ustedes. Simplemente uno lo que hace es escribirlo y plasmarlo, pero cada uno tiene sus dificultades a sobrellevar.»

«El segundo gracias que quiero dar es a nuestra editorial, Bonum; a Martín que está acá presente.»

«El libro iba a salir en marzo y nos agarró la pandemia. Y yo en algún momento pensé que no iba a suceder ya, porque era un año muy complicado.»

«Haber reflotado el proyecto y que hayan apostado al libro a pesar de todas las dificultades que, me imagino, están llevando adelante es también… Me siento muy honrada».

«Las siguientes gracias son a toda la gente que está presente, que son muchos, que ha trabajado con Lucas desde que tenía dos años hasta ahora. Hay algunos que no pueden estar hoy. Realmente ha pasado muchísima gente muy hermosa por nuestra vida.»

«Otra no tanto. La idea del libro es poder valorar nuestras intuiciones. Para cuando no estamos con la gente indicada dejarla a un lado y seguir buscando las personas que nos hacen bien y que les hacen bien a nuestros hijos.»

«El siguiente gracias es a todos mis amigos que están ahí. Muchos tienen que ver con el tango y con la danza, la otra parte de mi recorrido profesional. Están Lucía [Ohyama]; Brenda [Berstein]; Fulvio [Giraudo]; Mayra [Galante], amiga del alma que hace muy poquito fue mamá de su segundo hijo.»

«Por último, hay presente gente que no conozco y que me emociona mucho que esté. Me hace llorar prácticamente saber que hay otras personas que van a encontrar una compañía en este recorrido o algo de ellos reflejado.»

Portada del libro.

«Un parto complicado»

«Con Agustina nos conocimos hace un año en la feria del libro de Guadalajara, México», dijo Martín Gremmelspacher, director de Editorial Bonum; «que con la de Buenos Aires son de las ferias más importantes del libro a nivel latinoamericano».

«Vino con este libro, me lo mostró, me contó la historia. Nos pusimos a hablar en la feria.»

«Traje el libro, vine con la idea a Buenos Aires. Ella después me pasó los PDF. La editora de Bonum vio el texto, le fascinó. Y, como contó Agustina, iba a salir para la feria del libro que la pandemia hizo que no se hiciera.»

«Después vino lo que nos pasó, que fue esta pandemia. Me parece que la pandemia, para tratar de mirar en estos momentos los lados positivos, ayudó mucho al libro. Porque, me parece, permitió que el libro madurara. Y madurara también Agustina como autora, le dedicara mucho, mucho trabajo.»

«Lo puede ratificar mi editora. Porque realmente Agustina iba, venía, iba, venía. Corrigiendo, sacando, cambiando, haciendo agregados.»

«Y cuando hace pocos días llegó el libro a la editorial, ya como producto terminado, como le dije a Agustina, pensé que había nacido su nuevo hijo».

«Porque realmente lo vivimos como esto, como un parto; parto complicado; pero parto al fin. Fuimos pasando estos nueve meses de gestación de este nuevo bebé.»

«Cuando lo presentó Nadia en la editorial nos impactó. Primero por el contenido, por estas vivencias de Agustina y de Lucas. Uno lo lee con mucha intensidad. También como padre y como editor.»

«Y después como producto físico de regalo, de lectura. El libro la particularidad que tiene es que a uno lo atrapa en la lectura. Es el mejor soporte para la lectura. Porque es papel. Permite esta afinidad. Permite marcar, rayar, arrancar hojas, hacer lo que uno quiere.»

«Lo único que me queda es agradecerles mucho a Agustina y a Lucas por haber compartido esto. Estamos muy orgullosos del libro final, que pronto va a estar en las manos de mucha gente.»

«Tenés que soltarlo»

«Tuve la enriquecedora experiencia de trabajar junto a la editorial en la corrección de este libro», dijo María Sansotta; «y lo primero que quiero compartir es mi impresión inicial sobre Agustina. Su cuidadoso empeño en lograr que el texto fuera claro, preciso, concreto.»

«El libro llegó a mis manos cuando ya había pasado por algunas correcciones y, a pesar de estar urgida con los tiempos, Agustina sentía que todavía tenía que seguir haciéndole ajustes».

«Vieron ese punto en el que todos te dicen: tenés que soltarlo. Bueno, ella tal vez con el mismo celo con que observó y revisó cada paso, cada tratamiento, cada terapia de su niño, fue y volvió también sobre los pasos de la escritura. De igual forma que avanzó y retrocedió infinidad de veces en esa tarea de cuidado de Lucas.»

«De modo que la corrección corrió en simultáneo con la escritura de Agustina. Que fue más de una vez y fue un tiempo de mucho vértigo. Como debe haber sido todo el recorrido que Agustina hizo en este enorme aprendizaje.»

«Quiero insistir sobre la palabra, sobre el contenido. Desde lo profesional hablarán otros que saben obviamente más que yo. Pero quiero que se centre la atención en el cuidado de la palabra de la autora.»

«En esas idas y vueltas que Agustina constantemente hizo con la elección de cada palabra, con la ubicación de cada cosa. Una tarea de cuidado, del cuidado de las sensaciones que iba a producir cada palabra.»

«Y al mismo tiempo Agustina se dejó cuidar. En ese vértigo, en esa vorágine en que el tiempo la acuciaba, ella logró serenarse. Y tomarse el tiempo que merecía para sí y para este libro. Y dejarse cuidar.»

«Más de una vez, en la lectura me daba cuenta del límite en el que se encontraba Agustina. Las situaciones que le tocaba vivir en cada momento con Lucas. Cuesta vivir. Agustina muestra en cada palabra que cuesta vivir.»

«Agustina vivió. Vivió cada experiencia. No le importó el abismo frente al que muchas veces pudo haberse encontrado. Su texto no esconde el abismo. Lo asume, se muestra frente a él. Desnuda ese abatimiento muchas veces.»

«Y muestra también cada brazada. Cada brazada esperanzadora que dio hasta salir de ese fondo una y otra vez.»

«Para finalizar, puedo insistir en el cuidado que hizo Agustina de cada palabra en todo el texto. Preocupada por el lector.»

«Y en todo ese transcurso de tiempo de la vida de ella y de Lucas, Agustina creo que vivió ese paisaje externo, lo observó. Eso que para muchos es motivo de angustia y para otros de expansión, de crecimiento.»

«Habiéndolo recorrido, Agustina se ocupó de construir su propio paisaje interno. Y desde ese paisaje interno transformar su experiencia junto a Lucas. Decidir si ella iba a dejarse abatir por el sufrimiento o por la felicidad. Y la verdad es que decidió. Lo muestra, insisto, en el valor de cada palabra, en todo el recorrido.»

«Agustina, te agradezco la confianza. Y sobre todo que hayas puesto en palabras tus vivencias y ese inmenso aprendizaje. Como un testimonio muy valioso para acercarnos al universo de la neuro diversidad. Que creo que nos atraviesa a todos y no nos damos cuenta.»

La abuela Mónica, mamá de Agustina, y Lucas.

«Primeriza en todo»

«Soledad Gómez, la editora de Bonum, está presente», dijo Agustina después de darles las gracias a los primeros oradores; «pero sin cámara, porque es mamá también y es una mamá muy ocupada, como todas las mamás».

«Ella me dijo que tal vez no tenía todas las condiciones. Yo probablemente tampoco tengo todas las condiciones y preferiría estar más de observadora que hablar, pero bueno.»

«Ella me tuvo una paciencia inmensa. Porque, como contaron Martín y María, este libro se fue gestando, pero después no fue fácil lanzarlo.»

«Pasó un tiempo y cuando decidimos, hace dos o tres meses, publicarlo, yo lo volví a leer y dije: no. Dije como el emoji [ideograma de una persona que se tapa la cara con una mano, aclarará Agustina después de la teleconferencia]: no, esto no va. Y empecé de vuelta y lo escribí como dos o tres veces más.»

«Obviamente, en mi ser primeriza en todo, el texto iba y venía y la pobre editorial ya estaba agotada. Martín fue muy paciente. Era este deseo de que fuera lo mejor que podía llegar a ser.»

«En el proceso de escritura nunca estuve sola. A pesar de que es algo que me gusta desde la infancia, es algo que nunca me animé a hacer profesionalmente. Que me encanta, que disfruto mucho, pero que estoy empezando a hacer.»

«Hubo un escritor y periodista que me acompañó en el primer proceso de escritura. Se llama Daniel Riera. Como un año después se lo di a otra correctora que se llama Daniela Acher, que no sé si está presente ahora.»

«Finalmente, la tercera es la vencida. María fue la tercera correctora. Y Sole la editora que me acompañó y que gestó el nombre y muchas decisiones importantes. Que hizo todo el equipo de Bonum. Que terminaron, me parece, en un libro tan lindo.»

«También está Alexia Ratazzi. Te agradezco muchísimo, Alexia. Es una psiquiatra de primerísimo nivel. Muy humilde, muy generosa. Ella también recibió el borrador hace bastante tiempo.»

«Son las cosas de la vida, cómo se van gestando. Porque Alexia lo vivió a Lucas. Tuvimos una consulta cuando Lucas tenía menos de tres años. En un momento en que varios equipos que trabajan en la Argentina estaban todavía todos juntos; cada uno fue tomando caminos distintos; y yo seguí con otro.»

«Y entonces nos distanciamos; perdí el rastro de su trabajo; yo seguí con otros profesionales; y cuando terminé de escribir el libro se lo envié».

«Porque empecé a ver que realmente todo lo que ella decía… Y la manera en que encaraba el trabajo… Y la capacitación de padres y de familias, la concientización y el empoderamiento… Tenían mucho que ver con las vivencias que yo había tenido y las conclusiones a las que yo había llegado.»

«Y tuvo la amabilidad de escribir el prólogo. Me siento muy, muy, muy honrada. Así que, gracias Alexia por estar y por apoyar.»

«Hay que tener coraje»

«Siempre es una celebración un libro», le contestó Alexia Ratazzi a Agustina; «es como un hijo, una hija, la verdad, la escritura de un libro; felicitaciones, porque siempre es muy emocionante terminar, culminar este proceso en compañía de otras personas que pueden también celebrar con una.»

«Quiero agradecerte que me hayas pedido el prólogo. También la paciencia que me tuviste; tardé en leer el libro. Me gusta saber por qué voy a escribir un prólogo; para eso es necesario leer. De hecho, en el prólogo siempre intento referirme a cosas que están dentro del libro.»

«Quiero resaltar tu enorme coraje; porque hay que tener coraje, hay que tener valentía para compartir la intimidad de alguien y de un hijo también.»

«Y la generosidad; porque creo que la intención de este compartir tuyo tiene que ver con ayudar a otras personas; que tal vez estas herramientas que te sirvieron a vos le sirvan a otras personas. Y eso es un acto muy generoso de por sí.»

«Así que entre el coraje y la generosidad vas con dos cosas que son dos activos muy importantes».

«Estaba tratando de recordar el prólogo y lo que había resaltado. Hay tres reflexiones básicas sobre el libro.»

«Una que tiene que ver con cómo los niños y las niñas son sabios y sabias, y tenemos tanto que aprender de ellos y ellas. Esa es una de las cosas.»

«Por otro lado, cuán importante es crear contextos amigables; cuán importante es de quién nos rodeamos en la vida y cómo son esas personas».

«En tercer lugar, cómo este recorrido gigante fue una enorme fuente de aprendizaje para vos. Y lo decís. Leía una frase que decís: lo que al principio juzgué como una desgracia se convirtió en mi mayor fuente de aprendizaje.»

«Creo que esto que vos compartís le pasa a mucha gente y estaría genial que la gente se anime más a contar esta perspectiva».

«El libro esta buenísimo; tiene muchas herramientas y muchas lecciones aprendidas compartidas».

«Una niñita intensa»

«Quiero nombrar a la bisabuela», tomó la posta Mónica Villalonga, mamá de Agustina y licenciada en educación; la referida es Nené. «Lucas nos hizo bisabuela, abuelos, tíos.»

«Nos metió en esta historia; inauguró esta nueva etapa para toda la familia; es un aprendizaje para todos en cada uno de los roles aprender a flexibilizarnos, aprender un montón de cosas que nos está enseñando cada día».

«Hablando de Agus, recuerdo días de mucha intensidad; de volver de trabajar y después de un día agotador ella ponerse a escribir. Yo le decía: andá a dormir. Y no, ella seguía escribiendo a esa hora. Esa insistencia en registrar es maravillosa.»

«Desde muy pequeña, desde que nació inclusive, que decidió nacer 20 días después de su fecha prevista de parto, siempre tuvo esta potencia y esta energía».

«Era una niñita intensa desde muy pequeña… Lo pueden recordar Enrique [papá de Agustina] y el resto de la familia… Que siempre logró lo que quiso.»

«Yo decía: es dificil criarla, pero va a lograr sus cosas. Y así fue. Esta potencia y tenacidad de ella vienen desde siempre. Quiso bailar… Tiene mucha fortaleza.»

«La capacidad de recuperarse de momentos muy dolorosos y muy terribles también es increíble, muy impresionante».

«Por mi recorrido por la educación y por las niñeces también siento que estas experiencias, este compartir, este libro tan generoso es válido para todas y todos».

«Voy a contar una experiencia cortita. Trabajando en Quilmes conocí a una niña con mucha vulneración de derechos. Yo planteé: por qué no puede tener integradora. Como tiene Lucas.»

«Por qué no pensamos esta manera de cuidar a los chicos en todos los ámbitos… No solo los que lo podemos pagar o lo que fuera… O repensamos el espacio público también y espacios educativos donde las miradas…»

«Aprendamos a flexibilizar, a escuchar a estos niños; que son diversos; que no entran en los esquemas que se espera; y que cada vez entran menos en esas homogeneidades, que ya no existen en la educación.»

«Me parece que puede ser un aprendizaje para todos; por lo menos para hacernos preguntas y para poder pensar otras crianzas y educaciones posibles en todos los ámbitos sociales, educativos».

«Está bueno por lo menos para preguntarnos y movernos un poquito y reflexionar».

«Qué maravilloso este rol de Agus; todavía como abuela me pongo a aprender cosas que no sé; esos recorridos son duros y difíciles».

«Un abrazo enorme a todos los que estamos acompañando este nacimiento de un nuevo ser en la familia».

«Le pone el cuerpo»

«Recuerdo patente el momento en que nos empezamos a acercar con Agustina a través de nuestros hijos», se emocionó Florencia Cravello, psicóloga que está en los zapatos de la autora del libro; «Ciro se hizo muy amigo de Lucas; y cuando me ofreció en PDF por Whatsapp su primer boceto, su primera versión del libro, después fue cambiando pero la esencia está…»

«Lo primero que sentí como mamá de un niño que no está dentro de la media esperable o neurotípico o lo que sea es: qué solos que estamos los padres y las madres de chicos que no responden».

«Las instituciones no cobijan o no todas; empezamos a bollar entre distintos profesionales; y encontrarse con otra madre que pasa situaciones similares, sentirte acompañada y que además te comparta desde lo más íntimo un relato que, para los que estamos en esta situación, es…»

«Vas pasando las páginas y decís: sí, te entiendo tanto. Además de ser un libro que tiene mucha información muy actualizada y desde muchas miradas, paradigmas, lo que aporta este libro, como algo que suma, es la intimidad de los relatos, los recortes de escenas.»

«Recuerdo patentes escenas que describe Agustina en situaciones con Lucas. Por ejemplo, situaciones con desconocidos en lugares públicos; que alguien que no está en esta situación es algo que ni se lo plantea. Pero para las mamás que estamos acompañando crianzas con niños con estas características, son situaciones que pueden ser sumamente impredecibles.»

«Esa sensación que ella transmite como madre… La vivencia interna de ella… Porque ella también es un ser humano que tiene que acompañar y acompañar… Uno tiene que estar entero para acompañar eso.»

«Me acuerdo de leerlo y pensar esto que se te pasa por la cabeza: qué hago, me quiero esconder, me quiero ir, me quiero proteger, me quiero pelear, quiero que me trague la tierra, quiero salir corriendo.»

«Pero no, hay que ponerle el cuerpo a esa situación y ella le pone el cuerpo. Todos esos relatos, esos cortes de escena me parece que son los que más impacto tienen y hacen de puente, digamos.»

«No es el libro del profesional que habla de experiencias de consultorio y demás. Tampoco es solo la anécdota. Es el puente entre ambas cosas.»

«Me parece que para padres que estamos en situaciones similares no hay o yo no he encontrado una lectura así. Que tenga tanto relato íntimo. Uno se puede identificar tanto y sentirlo. Lo sentís en el cuerpo. Eso de: ay, qué va a pasar.»

«Después, lo otro también, que me parece esperanzador… Los padres que acompañamos este tipo de crianzas hacemos un cambio nosotros. El vínculo se transforma y transforma a nuestros hijos.»

«Agus lo deja muy claro en el libro. Hay un click; hay varios clicks.»

«Sobre el final hace esto de decir: bueno, me deconstruyo; no tengo las respuestas de todo; pero lo miro a mi hijo, miro al hijo que tengo enfrente, no al que quiero que sea; qué se yo; y lo acompaño por donde viene el; lo encuentro donde está el, no donde yo quisiera.»

«Hay un proceso de transformación interno de ella. Que decanta en que pueda acompañarlo como Lucas necesita que lo acompañen.»

«Me parece que eso es, como mamá, lo que más sentí. El libro tiene eso: la vulnerabilidad, abrirse y contar escenas complejas. Así que me encantó.»

«El último tabú»

«Soy la única que no conoce a Agustina en persona», dijo Dolores Bulit, fundadora de Alteredu.com.ar (publicación de noticias sobre enseñanza alternativa), cocreadora de Tierra Fértil (espacio de educación auto gestionada) y asimismo mamá de un chico fuera de lo corriente.

«Nos conocimos a través de una persona que admiramos en común, que es Germán Doin, director del documental La educación prohibida y ahora coordinador de un espacio de aprendizaje que se llama Proyecto C, en Buenos Aires».

«Soy una mamá que se cuestionó. Es de lo que prefiero hablar hoy, la parte escolar o educativa. Mi hijo no fue a la primaria entre los seis y los trece años. Sino que fue parte de un espacio de aprendizaje que organizamos entre varias familias que, en principio, no creíamos en la homogeneidad que proponía la escuela.»

«Creo que nunca los seres humanos fuimos homogéneos. Recién ahora nos estamos dando cuenta.»

«Con este grupo de familias fundamos un espacio de aprendizaje en la zona del partido de Beccar, donde yo vivo, que ya tiene ocho años de recorrido».

«En sus inicios estuvo Christian Plebst, que no sé si sigue siendo parte de Panaacea [Programa Argentino para Niños, Adolescentes y Adultos en condiciones del Espectro Austista]; en ese momento lo era; y el nos aportaba su mirada del autismo, pero mucho más general».

«El mensaje que primero se me viene a la cabeza, después de haber leído el libro de Agustina en una noche, es que tenemos que confiar en nuestros hijos y tenemos que confiar en que los padres y las madres somos expertos también».

«A veces nos sometemos a las voces de los expertos en forma total. Y eso no está bueno. Porque si hay alguien que conoce a su hijo, sobre todo por pasar mucho tiempo…»

«No es que hayamos estudiado; es una cuestión de horas; yo crié y pasé muchas horas con mi hijo; y me parece que es una cuestión de hábito y de tiempo».

«Además, los padres, si somos buenos observadores, en seguida nos damos cuenta si ellos están cómodos en los espacios, las personas con las que están».

«Una de las primeras cosas que yo hice como mamá y en este grupo de familias es cuestionar los roles. Qué es un buen maestro, qué es un buen terapeuta.»

«En el caso de Agustina, ella lo cuenta muy bien; alguien puede ser un terapeuta formado, pero quizás el mejor compañero de sus hijos es una persona que no está formada en esa especialidad terapéutica».

«Algo muy curioso: yo soy periodista. Varios años me dediqué a este espacio educativo y a criar a mi hijo. Ahora volví al periodismo, por eso escribí la reseña del libro.»

«Creé un sitio [Alteredu.com.ar] donde el objetivo es mostrar todas estas historias; mostrar que no hay una única escuela, que no hay una única forma de aprender, que incluso la escuela no es sinónimo de educación. La escolarización no es sinónimo de educación, pasa por todos lados. Tenemos que estar atentos a eso.»

«Yo no me formé como educadora. Pero investigando mucho acerca de las alternativas dentro de la educación descubrí muchos de los grandes pedagogos que hoy son conocidos y que no son nuevos.»

«En Argentina, Olga Cosettini y Luis Iglesias. [María] Montessori y [Julia] Malabusi en Italia. Alexander Neill, que es un psiquiatra que fundó la primera comunidad democrática en Inglaterra, que este año cumple cien años.»

«Son personas que en principio trabajaban con chicos que estaban fuera de la normalidad; lo digo entre comillas; chicos que vivían en la calle, con poca atención de sus padres».

«Con chicos internados en psiquiátricos en el caso de María Montessori, chicos con dificultades. Malabusi y otros trabajaron con chicos en la época de la posguerra, en situaciones sumamente precarias, sumamente dolorosas, emocionalmente difíciles.»

«Ellos inventaron estas pedagogías alternativas; donde los chicos son protagonistas; donde se cuestiona qué es prestar atención, cómo es la atención».

«Por suerte, cada vez hay más información sobre cómo son los procesos de aprendizaje. La maestra diciendo presten atención, presten atención a 30 niños y niñas al mismo tiempo… No es esperable que la atención sea igual, no es esperable que los aprendizajes sean los mismos.»

«Por suerte, hoy se está hablando mucho más de eso. Para mí la escuela sigue siendo el último tabú. Así se llama una de mis cuentas de Instagram.»

«Porque hemos superado varios tabúes: la sexualidad, los vínculos, la alimentación, los temas de salud, que van más allá de… Que tienen mucho más que ver con la prevención que con la curación.»

«Me parece que la escuela sigue siendo un tabú y nos debemos un debate enorme».

«La escuela mata la creatividad»

«A mí la vida me la cambió una charla de TED de Ken Robinson», recordó Inés Saavedra, otra mamá con una experiencia parecida a la de Agustina; «un educador que perdimos este año, falleció».

«Esa charla maravillosa se llama La escuela mata la creatividad; es una de las más viralizadas; la noche que vi esa charla entendí que mi hijo Gaspar no tenía ningún problema».

«Cuando terminó el jardín de infantes, la maestra me citó para decirme: yo firmo el pase a primer grado, pero este nene obviamente no va a poder hacer la primaria, vas a tener dificultades, no está en condiciones, no tiene límites en sus dibujos, no respeta los límites, no habla. Gaspar hablaba muy poco, hasta los tres años no habló.»

«La charla de Ken Robinson me conmovió. Obviamente yo hice oídos sordos a lo que la maestra me dijo.»

«Después hablé con la directora. El jardín estaba en el edificio de la escuela Van Gelderen. Cristina se llamaba la directora. Hay educadoras que son conmovedoras. Me dijo: Gaspar no tiene ningún problema, lo que pasa es que vive en una película. Hay educadores que te cambian la vida.»

«Por eso el valor de tu libro y de tu testimonio es tan importante. Hay que visibilizarlo, ponerlo en circulación, porque hay un de eso no se habla y hay una angustia muy honda por no estar en los cánones, aquello que corresponde, los procesos, esto de lo homogéneo.»

«La educación prohibida es un documental extraordinario. Hay que ponerlo en circulación. Desde el ámbito de lo íntimo, lo personal, los abuelos, el entorno más cercano. Hasta todas las personas. Celebro el nacimiento de este Único.»

«Tengo que decirlo»

«Siempre me gustó la literatura y creo que mi sueño más profundo siempre fue ser escritora», dijo Agustina interrogada sobre su papel de narradora; «pero era algo que yo concebía como tan arriba… Para mí estaba tan arriba esa posibilidad, que yo me autocensuré; porque uno se critica mucho, se autocensura».

«Una de las particularidades de Lucas es que es extremadamente exigente y tiene un nivel de exigencia tan, tan, tan grande que lo anula a el».

«De hecho, una de sus mayores dificultades para aprender es esa, que durante mucho tiempo no entendí. Es que el quisiera ser perfecto, todo el tiempo quiere ser perfecto. Y en su deseo de ser perfecto, no es. No es nada. Porque no se permite equivocarse, no se permite aprender.»

«Con la literatura siempre me dio miedo ser mala, ser mediocre. Entonces nunca me di la posibilidad.»

«Y esto es lo más interesante. Lo que uno tiene para decir es tan importante… En el sentido de que el contenido hace que la forma sea algo secundario. Dije: esto yo lo tengo que hacer, por más que no escriba bien, tengo que decirlo. Esa fue la razón que me hizo decidirme a probar.»

«Siempre pensé la literatura desde el artificio literario, de la belleza de la palabra, esa construcción. Y ahora no. Entendí que lo que tenía que contar lo tenía que contar de la manera que pudiera. Para que pudiera llegar a ser útil para otros. Como lo fueron para mí muchos libros que descubrí en este tiempo.»

«Yo no sentía que estaba haciendo un libro. Sentía que estaba de alguna manera resumiendo y filtrando un montón de libros que yo estaba leyendo.»

«Muchos de ellos están en inglés, porque viví un pequeño período en Nueva York. La amplitud de bibliografía que encontré allá… Esos libros me parecían valiosos porque sabía que no estaban en castellano.»

«Todos esos libros están en la bibliografía. Yo traduzco pasajes. Están citados. Algunos de ellos tienen traducciones al castellano que se pueden conseguir.»

«La charla en TED de Ken Robinson es algo que también a mí me conmovió mucho y la cito en el libro. Todo el material que me fue siendo útil, sea en YouTube o en libros, está en la bibliografía para que puedan remitirse a la fuente.»

«Es un thriller»

«Me llegó tu libro ayer a través de tu abuela Nené», le dijo Janick de Oliveira Cezar, amiga de la familia, a la autora.

«Empecé a leerlo por solidaridad, pensando: uy… otro libro personal; puede llegar a ser un embole total; este no es un problema para mí, he tenido otros, pero no un problema con un chico».

«Empecé a leer el libro hoy. No pude parar desde que empecé hasta ahora; porque es un thriller, es casi como un policial; lo agarrás y no lo podés dejar».

«Yo quería decir eso. Aparte de la temática, de los problemas, de las aperturas que cada uno tiene, el libro es apasionante.»

«Contar al mundo»

«Me siento muy feliz y muy identificada con esta mamá que nos representa», dijo Emi, de melódico acento caribeño e igualmente desafiada por un hijo fuera del promedio; «con esta madre que trata de contar al mundo nuestras vivencias».

«Estoy muy agradecida con Agustina por haberme hecho ese regalo, por haberme invitado a este momento esta tarde. Gracias eternamente. La verdad es que el libro es para sentarte y no dejarlo hasta que terminas de leer.»

«Haciendo maravillas»

«Susana llevó con tanta sabiduría, tanto conocimiento y tanto amor el jardín de infantes Granaderos…», dijo Agustina sobre Susana Coroas, exdirectora de esa institución.

«Me acuerdo que Lucas iba a un jardín que se llama La Vaca de Humahuaca. Es un jardín muy chiquito, uno de los primeros, que una vez me recomendaron.»

«Junto a Greta yo estaba en un jardín de Barrio Norte. Al año siguiente ya empezaron con clases de inglés, cosas que… Lucas todavía no hablaba y necesitábamos cambiar.»

«Pasamos a La Vaca. Me acuerdo que lo consulté con Cristina [Zamani]. Era una decisión polémica pasarlo a una escuela pública. Porque Granaderos era una escuela grande.»

«Recién se estaba habilitando esta posibilidad de tener un acompañante individual… Y gracias a Susana y a Guada [Guadalupe Fascio], que están acá… Llevaron adelante con tanta generosidad el desarrollo de Lucas…»

«Y lograron que pudiéramos pasar a primaria. De hecho, Lucas fue a la escuela hasta cuarto grado.»

«Las rescato a ellas que están acá. Pero hay muchas personas… En general son las mujeres… Que trabajan muchísimo dentro de esta educación. Que es difícil, complicada. Pero hay gente adentro que está ahí haciendo maravillas. Así que gracias Susana, gracias Guada.»

«Una escuela inclusiva»

«Quiero destacar en Agustina la madre luchadora que encontré siempre», le respondió Susana Coroas; «Lucas hacía sus cosas; hablábamos; lo apoyábamos. Pero Agustina siempre estaba ahí y siempre era: qué hago. Una mamá abierta, no una mamá que va al choque.»

«Otra cosa importante fue que no solo conocimos a Lucas, conocimos una familia; y eso es fundamental. Hablabas de Nené y me emocionaba, porque con Nené tuvimos unas charlas terribles; la bisabuela de Lucas también concurría al jardín.»

«Tuvimos una maestra excelente en Guadalupe. Dio la casualidad o la causalidad que la maestra integradora propuesta por Agustina era conocida de Guada. Éramos todos realmente trabajando.»

«Una persona muy importante que conocí de esta familia es Guido, un pilar para Lucas. Como hermano no era fácil, pero había una madre que equilibraba todo esto.»

«También pude conocer al papá de Lucas y Guido. Estuvo también presente. Se me mezclan emociones. Estoy muy orgullosa de que hayas hecho este libro, Agustina, porque sé de tu lucha. Con Agustina seguimos hablando después de que yo me jubilé como directora de Granaderos.»

«Buscábamos una escuela inclusiva y una escuela en la que hubiera escucha. Estoy de acuerdo en que no son las escuelas homogéneas. Son todos diferentes. Ojalá hubiéramos tenido esa educación nosotros; no la tuvimos porque era otra época.»

«Al observar a los chicos, a las maestras, yo decía: tenemos que enseñarles a los chicos a frustrarse, nadie nos enseñó a nosotros a frustrarnos. Esto de la exigencia de uno… Estaba diciendo Agustina: no me atrevía a escribir por la frustración de no poder, de esta exigencia.»

«En este momento de tanta incertidumbre que estamos viviendo todos, porque todo es incierto hoy por hoy, tenemos que apostar a que tenemos abiertas todas las posibilidades, todas».

«Porque no hay nada escrito. Esto está bien o esto está mal. Tenemos todas las posibilidades para imaginarnos y crear cosas nuevas. Lo necesitamos. Los felicito a todos por estar ahí.»

«Lucas me interpeló»

«Cuando vi la tapa del libro fue una sorpresa, un impacto», dijo Guadalupe Fascio, la docente del jardín Granaderos; «decir: qué grande que está Lucas».

«Para mí como docente el dejó huella. Uno a veces piensa que el docente es el que deja huella en los alumnos. Pero es mutuo. A mí Lucas me dejó huella. Lucas me interpeló con su modo de ser y de estar. Como si dijera: yo tengo esta representación, yo soy así.»

«Entonces, cómo hacemos los educadores para atender a toda la diversidad y poder fomentar en cada uno esas potencialidades máximas de las habilidades que posee. Va más allá de los curricular.»

«Poder entablar ese lazo, ese lazo de: yo estoy acá, vos acompañame. Eso la verdad que para mí fue único, realmente. Como lo dice el libro.»

«Creo que hoy por hoy para que la escuela sea inclusiva, la sociedad tiene que ser inclusiva. Y como sociedad estamos todos aprendiendo a abrir y mirar de manera única a cada uno, de manera singular.»

«Es un paradigma que nos interpela a todos. Tenemos que buscar esas formas de entramarnos y relacionarnos mutuamente.»

«Encontramos que la mamá estaba abierta a todo lo que le planteamos; e hicimos de todo; podría decir: miles de cosas hicimos. Y entablamos muchas redes.»

«Éramos bastantes adultos en la sala. Era un desafío articular con todos los que estábamos de manera que cada uno interviniera en el momento justo, en el momento necesario.»

«Y que cada rol se pudiera llevar adelante no por nosotros sino por ellos. Porque lo más importante, nunca hay que perderlo de vista, son los niños.»

«Idas y vueltas»

«Fue muy emocionante ver esa tapa con la belleza de Lucas», dijo Cristina Zamani, la músico terapeuta; «algo que lo caracterizó siempre: esos ojos azules, que son tan profundos; ese niño hermoso, creativo, dulce, sensible, perceptivo.»

«Tuve la oportunidad de compartir unos años en su más tierna infancia, en los comienzos de Agustina en este recorrido».

«No conozco estos últimos años, pero conozco los iniciales; y sé de todos los vaivenes, y de todas las idas y vueltas que hizo; sus mudanzas, sus cambios, la valentía, el coraje.»

«Todavía no leí el libro pero estoy súper ilusionada de leerlo.»

«Sin etiquetar»

«Hay varias anécdotas que cuento sobre vos, sobre tus comentarios», le contestó Agustina a Cristina Zamani;

«realmente plantaste semillas que tardaron un tiempito en madurar en mí, pero finalmente fueron saliendo».

«Rescato haber encontrado profesionales como vos al inicio del camino. A pesar de mi gran incertidumbre, fuiste una de las pocas que logró esta complejidad de, sin etiquetar, dar la apoyatura y no clausurar.»

«Recuerdo cuando hablabas de la posibilidad de poder predecir. Lucas no hablaba, no iba al baño solo; casi tardamos hasta los cinco años para que comenzara con el habla; uno pensaba que no iba a hablar nunca. Fue un momento de mucho apoyo de tu parte, muchísimas gracias.»

 «Un tercer hijo»

«Es una sorpresa que me lo digas, uno no sabe muchas veces el impacto que tiene el trabajo cotidiano y la dedicación a los demás», retomó Cristina Zamani; «estos son los pequeños regalos o los grandes regalos que nos brinda la vida; la vida nos da sorpresas, sorpresas nos da la vida; esta es una hermosa sorpresa».

«Te deseo que este nuevo hijo que tenés, un tercer hijo… Conocí a Guido en tu panza y de bebé. Y ahora es un repostero maravilloso. Que este nuevo hijo te traiga también muchas oportunidades; y se te multipliquen las posibilidades de expansión y de crecimiento y de aprendizaje.»

«Los aprendizajes son permanentes. No hay tapa que nos puedan poner arriba de la cabeza para evitar que sigamos aprendiendo. Hasta el último día uno aprende. La vida va cambiando y cada uno va pasando de etapa, de distintos momentos.»

«Te agradezco muchísimo, de corazón, que me hayas hecho partícipe en este momento de mi vida, con toda esta circunstancia que vivimos».

«Que la editorial haya publicado el libro habla de que debe ser maravilloso, porque si no… Muchas veces no se juegan a hacerlo.»

«Supongo que todos los involucrados, las tres personas que te lo corrigieron, también han participado. Pero el partícipe más importante me parece que es Lucas.»

«Lucas es único. Y todos los niños son únicos. Todos nosotros somos únicos. Como yo te conté una vez, hace muchos años, yo también viví afuera. Y tenía un cartel grande en la oficina que decía: etiqueten botellas, no etiqueten personas.»

«Eso es lo más importante de recordar. Las etiquetas no sirven para nada. Apenas son indicios por donde empezar a caminar y cada camino se va haciendo andando.»

«Soy música y músico terapeuta. Y nunca mejor la frase de la canción de Joan Manuel Serrat: caminante no hay camino, se hace camino al andar… Que sigas caminando tu camino de la manera maravillosa que lo hacés.»

«Sostener la alegría»

«Están desde Trelew conectándose», avisó Agustina sobre otros participantes del Zoom; «son el papá y la mamá de mi primo Lautaro, que hace danza contemporánea, hip hop, circo, muchas cosas».

«Pero sobre todo es una persona que sabe jugar y que sabe conectarse con otros seres humanos. Y fue muy importante. A veces no es necesaria una gran carrera profesional para tener empatía y para ser sensible.»

«Personas como el, que en ese momento tenía 23 o 24 años… Ahora tiene un poquito más… Fueron absolutamente fundamentales para poder sostener esta casa. Y para sostener la alegría. Y para encontrar el juego y el deseo. El deseo de estar con el otro.»

«Ahora está en Dinamarca, Lautaro. Mis hijos mueren por ir atrás de el. Así que más vale que vuelvas.»

«Está María, que es la mujer de mi papá, que es Enrique, que también estuvo desde otra conexión. Les quiero dar las gracias a ellos por la paciencia infinita, el amor y el sostén que nos dan día a día desde siempre.»

«Desde el otro lado»

«Cuando empecé a leer el bosquejo que vos me mandaste hace un año y medio», le dijo Laura Dellepiane, familiar y psicóloga, a Agustina; «si hay algo que a mí me encanta…»

«Yo trabajo hace mucho con los papás. Creo que es tanto o más importante trabajar con los papás además de con los niños, porque están todos los días y son quienes los conocen más.»

«Para mí fue muy rico poder leerte para decir: a ver qué es realmente lo que se siente desde el otro lado. Porque si bien uno charla, hay cosas que se guarda, por diferentes razones.»

«Así que para mí fue muy lindo y muy útil; muy rico; así que estoy deseando también leer el libro para seguir aprendiendo. Porque realmente yo sigo aprendiendo día a día con mis papás y mis niños, con cada uno.»

«¡A la milonga!»

«El aprendizaje es un ejercicio continuo y la enseñanza, la consecuencia lógica de querer compartirlo», dice, con firma manuscrita de la mamá de Lucas, Tangoelmetodo.com.ar, sitio web personal que difunde su veta artística y profesional.

«El método de Agustina está basado en construir un rico vocabulario de baile partiendo de elementos simples», explica la página virtual. «Poniendo el acento sobre la calidad de los movimientos y su conexión con la melodía. Su objetivo es ayudar a los alumnos a capturar la esencia y magia del baile para disfrutarlo plenamente.»

«Cómo lograrlo», desafía un subtítulo. «Ejecutando una serie de ejercicios individuales, que logran convertir las mecánicas del baile en la manera natural de moverse y sirven de base para una improvisación en profunda conexión con la música.»

«Resultado», concluye otra etiqueta. «Ser un buen bailarín social (¡que va a la milonga!) usando la energía y el tiempo de aprendizaje de la manera más eficiente posible.»

«No es en la complejidad donde reside la belleza», agrega Agustina en otra frase que lleva su firma manuscrita, «sino en la manera en que se ejecuta lo simple».

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