¿Qué hará María?

¿Qué hará María? (episodio 12)

Las heroínas de esta crónica fueron mujeres, ciudadanas, trabajadoras y amas de casa anónimas, hasta que la tragedia les asignó un bautismo inesperado: Madres del Dolor.

Por Lucio Casarini (cronista) y Daniela Díaz Arz (ilustradora)

La chirola boliviana fue una moneda tan corriente avanzado el siglo XIX que cruzó la frontera de su patria y se convirtió en una pieza de intercambio usual en el territorio argentino. Fuera de circulación desde hace más de una centuria, puede encontrarse en museos históricos y colecciones numismáticas. Es un disco de plata de 23 milímetros de diámetro por uno y medio de espesor. En una cara tiene inscriptos sus «veinte centavos» de valor, con tipografía romana mayúscula que se repite en el resto de las leyendas, envueltos por una corona de laureles. El lema «la unión es la fuerza» se extiende sobre el contorno superior y la fecha de acuñación —por ejemplo, «1875»— aparece en el inferior. En el reverso, circundado por el membrete «República Boliviana», el óvalo del escudo nacional ostenta abundantes símbolos. En la cima, un cóndor levantando vuelo, sobre una rama de laurel y otra de olivo entrelazadas, íconos de libertad, gloria y paz. A la izquierda del ave, un gorro frigio, emblema republicano. A la derecha, un hacha, insignia guerrera, igual que los objetos que se cruzan por detrás del blasón y asoman en derredor: seis pabellones idénticos sostenidos por lanzas —tres a izquierda y tres a derecha—, cuatro fusiles y dos cañones. En el interior del distintivo, el Cerro Rico de Potosí, una alpaca —camélido andino—, un haz de trigo y una palmera, imágenes de prosperidad. También dentro, la capilla del Sagrado Corazón, situada sobre el Cerro Menor, y el sol, alegorías de bendición y plenitud. Bajo la divisa, una hilera de estrellas representa los departamentos del país.

A principios del siglo XX, el término chirola estaba incorporado en el habla vulgar del Rio de la Plata como sinónimo de dinero escaso, según demuestra el Himno del pato, poema publicado en 1916 por Yacaré, seudónimo del juglar porteño Felipe Fernández, un adelantado en la utilización literaria del lunfardo: «Chá, si formaran por chiflar los tangos / pero ni eso, ninguno me da bola… / anda pata la rante muchachada / locos por agenciar una chirola».

Juan Manuel en un retrato
cercano a la época de la tragedia.

El vocablo se tornó en simultáneo un sobrenombre sarcástico aplicado, en general, a personas de origen plebeyo o condición humilde. Uno de sus más conocidos poseedores fue el títere parlanchín que, desde principios de la década de 1960, hizo dúo con el ventrílocuo Míster Chasman, firma artística del cómico también porteño Ricardo Gamero. El muñeco, cuyo apodo derivó en el diminutivo Chirolita, era el más inculto, pícaro y emocional en los diálogos teatrales o televisivos que ambos compartieron hasta alrededor de 1990. Por la fama de la marioneta, el mote comenzó a ser utilizado, asimismo con un matiz burlón, para designar a quienes hacen dócilmente lo que les mandan.

«Identificaron a uno de los presuntos asesinos de Canillas», tituló el diario Clarín un mes después del homicidio de Juan Manuel. «Una huella digital encontrada en el auto es clave. El acusado está preso desde hace 15 días», dice la bajada. «La huella digital quedó, como al descuido, sobre el frente del estéreo del auto», relata la crónica. «A partir de ella, los investigadores de la Policía Federal lograron identificar a uno de los supuestos autores del crimen: le dicen Chirola, tiene una casa en un barrio privado y desde hace 15 días está preso en la cárcel de Villa Devoto acusado de liderar una banda a la que se le adjudican unos 70 asaltos y secuestros exprés». Es la primera mención en la prensa nacional del maleante como sospechoso del caso. A partir de esta y otras repercusiones, el alias y el personaje quedarán asociados de forma indeleble a la historia de la violencia en la Argentina. Por ende, la palabra chirola continuará perdiendo su exacto sentido original.

Chirola Monti en el juicio, Tribunales de San Isidro.

Una rareza de la nota de Clarín es que alude al bandolero solo con el seudónimo y el apellido; lo llama «Chirola», «Monti» o «Chirola Monti»; pero nunca menciona sus nombres de pila. La omisión es llamativa, más que nada porque los periódicos antes se habían referido al sujeto como «Rául Chirola Monti» o «Javier Ezequiel Chirola Monti», aunque en relación con otros hechos. Sea o no un accidente, que el individuo fuera mencionado solo por su mote es de una precisión absoluta, porque carecía de identidad legal.

—Cuando a mí me dijeron que Chirola Monti era indocumentado, en mi ignorancia, creí que no tenía documentos, que se le habían perdido; en realidad, es que no lo inscribieron nunca; no existía como persona —dice Marta Canillas, que se enteró de la anomalía, igual que los jueces, al comienzo del proceso oral, cuando el acusado presentó papeles falsos—; no se concibe en estos años que una familia, y no pasa por la pobreza, no quiera dignificar a un hijo poniéndole un nombre en un documento; nunca fueron paupérrimos, para nada; pero de sus cinco hijos, el que no está muerto, está preso; con una madre que estuvo en el juicio y que cuando le dieron la sentencia, se le paró adelante, levantó un hombro como diciendo: bué, jorobate; y se fue; para mí, no tiene perdón esa mujer.

Que Raúl Ezequiel Monti —acreditación mencionada en la condena— llevara el apodo de Chirola puede deberse al hecho de que había nacido en un barrio obrero de Victoria, partido bonaerense de San Fernando, donde su padre tenía una gomería. En tal caso, el calificativo haría referencia a la condición social o económica relativamente modesta del hogar en el que se crió. También puede ser que quienes eligieron ese alias atribuyeran al rufián alguna similitud con el títere de Ricardo Gamero. Esta hipótesis podría basarse en el aspecto meramente físico, pues la marioneta, igual que el líder de los secuestradores VIP, es de tamaño reducido y cabeza hundida entre los hombros.

La comparación podría trasladarse al ámbito del temperamento o de los roles y plantear si el criminal actuaba, igual que el muñeco, como un instrumento manipulado por otro u otros. Su edad escasa abona la teoría. Para analizar esta conjetura tal vez sea oportuno tomar en cuenta que el fulano también era conocido como Chirola Grande, indicio que evocaría la existencia de más ejemplares de su especie, pero menores que el en edad o jerarquía ¿Quizás sus secuaces del mundo del hampa? ¿O sus hermanos, uno de ellos condenado, igual que el cabecilla, a cadena perpetua, y algunos del resto muertos o detenidos en hechos tan salvajes como el que provocó el fallecimiento del hijo de Marta?

Si los secuestradores VIP, englobados capaz integrantes de la familia Monti, actuaron como marionetas, faltaría descubrir al titiritero en bambalinas ¿Pudo cumplir ese papel el padre de Chirola, que al parecer registraba antecedentes penales? ¿O algún miembro de la mafia del robo de autos, como insinúa la evidencia? ¿O un uniformado o un grupo de ellos, posibilidad que vislumbraron los jueces?

El veredicto contra el mandamás de los VIP requirió «investigar si policías del partido de San Fernando y de la comisaría de Virreyes [situada en ese distrito] formaban parte de una organización criminal vinculada con la banda que asesinó a Canillas». La solicitud está dirigida al Ministerio de Seguridad bonaerense. «Monti contó con la ayuda de varios policías de la comisaría de Virreyes», dijo Alejandro Vecchi, abogado de la familia Canillas, «que cuando lo detenían no le abrían ninguna causa ni le tomaban las huellas digitales a cambio de dinero».

En cuanto al nexo entre la caterva de Chirola y grupos dedicados al hurto de coches, las pesquisas fueron igualmente satisfactorias, pues provocaron el procesamiento de tres capos de Warnes, avenida de la Capital que tiene la mayor aglomeración de comercios de autopartes del país. Tal pandilla paralela habría llegado a absorber hasta ocho vehículos por día. «Hace dos años, estos delincuentes robaban autos importados», hilvanó Aníbal Degastaldi, jefe de la Dirección Departamental de Investigaciones de San Isidro, sobre los asesinos de Juan Manuel, «el año pasado se dedicaron a obligar a la gente a sacar plata de los cajeros automáticos y ahora, con el corralito, incursionan en el secuestro exprés».

Guillermo, Marta y Nicolás (Gente).

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Los secuestradores VIP recibieron este bautismo, obvia y socarrona alusión a la categoría en inglés Very Important Person, porque destinaban el dinero que recaudaban a financiar el elevado nivel de vida de sus alrededor de 30 jóvenes integrantes; varios de ellos, como Monti, vecinos del norte del Gran Buenos Aires. El ejemplo más insolente y descarado de ese esnobismo era el mismísimo Chirola, que tenía un automóvil BMW y una camioneta 4×4, y se había mudado con su mujer y sus dos hijos a un chalet en un barrio cerrado: el Parque Peró, del partido de José C. Paz, al noroeste del Conurbano.

Los raptos exprés o cortos, que se expandieron en la Argentina desde 2001, se caracterizan porque duran como máximo horas, en contraste con aquellos que se prolongan días, meses o años. Suelen comenzar con la elección, con frecuencia de manera bastante azarosa, de una persona en la vía pública, su seguimiento y abordaje, principalmente mientras conduce un vehículo. Los malhechores exigen un rescate en dinero, que puede provenir de cajeros automáticos a los que accede el rehén o de los familiares. Es habitual también que la víctima sea trasladada a su domicilio, donde los delincuentes saquean lo que encuentran.

La tragedia de Canillas sería el primer hecho del auge de los secuestros exprés en la Argentina en que murió el cautivo. Ahí radicaría la significación histórica del episodio, que indujo la creación de la Brigada Antisecuestros de la Policía Bonaerense. El drama habría ocurrido en el año más sangriento del país desde 1983, cuando se produjo el regreso de la democracia. En este período, una de las estadísticas oficiales de homicidios más extensas toma el tramo 1991-2009; esto es, toda la década previa y gran parte de la posterior a 2001, núcleo de la espiral de violencia en que sucedió el caso. Entre 1991 y 2009 hubo 54.000 asesinatos. El año con mayor cantidad fue 2002, cuando mataron a Juan Manuel, con 3.453. Esa temporada hubo un pico de raptos, con 380 denunciados. Los delitos de esta clase continuarían en ascenso y en 2003 se reportarían 424, récord absoluto desde la vuelta de la democracia, la inmensa mayoría exprés.

El máximo registro de la historia argentina vinculado a la retención o el aislamiento criminal de personas se encuentra en los miles de desaparecidos de la dictadura 1976-1983, dato que presenta diversos agravantes: supone también uno de los récords de víctimas fatales para esta tipología agresiva en un país de América Latina; cuantiosas víctimas fueron torturadas, asesinadas y arrojadas sin identificación en fosas comunes, el rio, el mar y otros sitios; entre los rehenes hubo embarazadas, menores y bebés; ocurrió dentro de un plan sistemático del Estado contra civiles.

Marta se abraza con allegadas tras conocerse el fallo contra Chirola Monti.

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—Cada cosa que hago pienso: Juan me quiere ver bien, arreglada; porque él era así, de estar preocupado por los demás —reflexiona Marta Canillas—; siempre tuve una veta social; estuve en comedores y otras instituciones; esto eclosionó a causa de lo de Juan Manuel y me hace muy bien, recibo el doble de lo que puedo dar.

Para ella, su inquietud solidaria es como una herencia genética que recibió de su papá, Ivo Ghiglia, obrero textil, y su mamá, Sara, ama de casa que cosía y tejía para sumar unos pesos a la economía del hogar que ambos formaron en el barrio porteño de Floresta. A principios de la década de 1960, en la infancia, Marta y su hermano Daniel, cinco años menor, esperaban ansiosos el Día de Reyes, única fecha en que podían elegir sus regalos. Melchor, Gaspar y Baltasar debían ingeniárselas para conseguir la muñeca que la niña había soñado. Cuando la recibía, la mayor de los chicos Ghiglia tenía que entregar alguna de las anteriores, que iba a parar a la caja que sus padres dejaban, con otros juguetes y prendas de ropa, en un conventillo.

Más adelante, con compañeras del Colegio Comercial 33, Marta fue lectora voluntaria para enfermos del Hospital Álvarez. Con el correr del tiempo, mientras estudiaba Psicología en la Universidad de Buenos Aires, frecuentó también con ánimo altruista la Villa 31 del barrio porteño de Retiro, donde le impactó el testimonio del sacerdote Carlos Mujica, asesinado en 1974. Años después, casada y mudada al barrio de Núñez, se involucró en una olla popular del partido bonaerense de Vicente López, liderada por otro cura, Pablo Tissera, que fundó la parroquia Santo Tomás Moro y murió por causas naturales en 1997.

—Yo misma vi a Tissera regalar el saco que le había tejido una vecina —se emociona la madre de Juan Manuel—; y hasta el colchón que usaba para dormir.

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Guillermo y Marta lideran la marcha a la Quinta de Olivos, 2002.

Patricio, Nicolás, Guillermo y Marta lideran la marcha a la Quinta de Olivos, 2002.

«La víctima pagó, pero la fusilaron por la espalda», tituló el diario Página 12 el invierno de 2002 sobre el caso Canillas. «Un secuestro exprés terminó de la peor manera posible: la familia dio todo el dinero que tenía, pero los secuestradores mataron a su presa de un tiro», dice el desarrollo.

«Nos dirigimos a usted para pedir seguridad y justicia», comienza la carta dirigida al presidente Eduardo Duhalde que, la noche en la que se cumplió una semana de la tragedia, Marta, Guillermo, Patricio y Nicolás le entregaron a Jorge Matzkin, jefe de Gabinete, en la Quinta de Olivos. «Nuestro hijo fue víctima de la violencia que impera hoy en la Argentina. Tenemos la sensación de estar viviendo en una sociedad sin ley, donde no existen las garantías básicas del Estado».

Silvia Irigaray, Isabel Yaconis, Elvira Torres, Elsa Gómez, Nora Iglesias, Viviam Perrone y Marta Canillas, de la ACMdD.

Entre las cuatro mil personas que marcharon en la ocasión desde la casa de la familia hasta la residencia presidencial estaban Viviam Perrone, Nora Iglesias, Elvira Torres y Silvia Irigaray, ninguna de las cuales conocía a Marta de antemano. Otra presencia significativa fue Juan Alejandro Carr, que en 1995 había cofundado la Red Solidaria, proyecto civil. El hombre, veterinario y dueño de un carisma que a la mamá de Juan Manuel se le ocurre comparable a los de Mujica y Tissera, tampoco tenía contacto previo con ella; sin embargo, sintonizaron tan bien que fue mentor decisivo de los siguientes pasos de la mujer como emprendedora humanitaria. Menos de dos meses más tarde, Marta aceptó una invitación del hombre y lo acompañó al comedor comunitario Los Piletones, de Margarita Barrientos, una heroína silenciosa criada en la pobreza en la provincia de Santiago del Estero. El espacio queda en un rincón olvidado del barrio porteño de Villa Soldati. Allí fue el acto central de la jornada Tres minutos por la paz, invitación de la Red Solidaria a los argentinos para aplaudir durante aquel lapso en rechazo de la violencia.

—Cuando volvía de Los Piletones en el auto con Juan Carr, le dije que en medio de tanto dolor quería hacer algo donde se viera la vida; así fue que el me contactó con Missing —recuerda Marta, en referencia al siguiente estadio en su trayectoria altruista, Missing Chidren-Chicos Perdidos de Argentina.

Meses después, en 2003, ella acompañó al veterinario a otra de sus andanzas. Esta vez, para llegar a destino la mamá de Juan Manuel tuvo que recorrer pocas cuadras, pues se dirigieron a una casa de Núñez: el domicilio de Isabel y José Yaconis, que estaban destrozados. Lucila, la menor de las dos hijas del matrimonio, de 16 años, había sido asesinada durante un intento de violación.

En 2004, Marta entró por primera vez a la Casa Rosada y lo hizo dos veces, una con sus compañeras de Missing Children y otra con las futuras fundadoras de la Asociación Civil Madres del Dolor. En ambas oportunidades, participó de reuniones encabezadas por el presidente Néstor Kirchner. Con el primer grupo asistió a la firma del decreto que habilitó el Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas. Con las ulteriores iniciadoras de la ACMdD fue convocada de forma imprevista por el jefe de Estado mientras ellas compartían una conferencia de prensa en la puerta de la casa de Isabel Yaconis, durante la cual Viviam Perrone leyó una carta dirigida al presidente y su esposa. Ese mismo año, la mamá de Juan Manuel participó del lanzamiento de la Red Argentina para el Desarme, conformada por entidades civiles. Entre los presentes estuvo la austaliana Rebecca Peters, fundadora de la Red Internacional de Acción sobre Armas Pequeñas, con estatus consultivo en las Naciones Unidas. Poco después, el 10 de diciembre, se produjo el nacimiento de la Asociación Civil Madres del Dolor, con Marta en el rol de vicepresidenta.

Un acontecimiento distinguido de 2005 fue la recepción por la familia, en nombre de Juan Manuel, del diploma de licenciado en Comercio Internacional por la Universidad de Belgrano.

—Mi nuera, la esposa de Patricio, sin decirme nada ubicó al tutor para presentar la tesis final —recuerda la madre—; nos entregaron el título post mortem, no había antecedentes de un caso así, fue conmovedor.

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Elsa Gómez, Elvira Torres, Isabel Yaconis (atrás), Viviam Perrone, Nora Iglesias y Marta Canillas (adelante), de la ACMdD, celebrando un cumpleaños.

«Hace 32 años y por estas horas, Juan Manuel estaba naciendo», escribió Marta en 2011 en la página web de la ACMdD. «El mismo día en que Guillermo y yo celebrábamos nuestro cuarto año de casados, la vida nos daba el mejor de los regalos: nuestro segundo bebé. Gordo, bello, vital desde su primer minuto de vida. Un regalo que nos duró 23 maravillosos años pero que siento muy cerca de mi alma. Ayer un colibrí bailó todo el día en un árbol de casa. Sin cansarse. Con el aleteo infinito de sus pequeñas alas… levantan vuelo, pero aunque dejen el nido permanecen muy cerca!!!! Besos desde el corazón y la esperanza.»

«Amadísimo Juan Manuel: hace 35 años llegabas a este mundo con la misma prepotencia y las mismas ganas con que te bebiste la vida», publicó la madre en igual fecha de 2014. «Así como no se puede tapar el sol con las manos, no se puede mitigar el dolor de tu ausencia, pero hoy quiero recordarte con la esperanza viva de que tu alma vuela libre. Tan libre como eras vos.»

«Pequeño colibrí de mil colores», invocó ella meses antes, en el aniversario de la tragedia. «Ven por las noches a conversar en sueños / para hacernos sentir que no te fuiste / y donde estés abre los brazos cual gigante / para abarcar con ellos nuestros besos.»

Isabel Yaconis (medio tapada), Silvia Irigaray, Viviam Perrone, Elvira Torres, Elsa Gómez, Nora Iglesias y Marta Canillas, de la ACMdD, entre otras.

«Hace 14 años, aún eras futuro», lo recordó en el mismo día de 2016. «Promesa de realizaciones. Esperanza de soles y lunas que pasarían por el milagro de la vida. Luego, en un segundo, la desesperanza y el dolor cuando te arrancaron de nuestro lado. Y desde entonces, mi adorado Juan Manuel, sentirte en cada gota del aire que respiramos, sonreír en cada instante en que te recordamos, saberte vivo en el amor infinito que nos une y continuar la vida esperanzados en el reencuentro en Dios.»

«15 años abrazándote con el corazón y los sentidos», trascendió Marta en 2017 también en la fecha del crimen. «15 años amándote con toda el alma. 15 años en que abriste las alas y te nos adelantaste en el camino de la vida. ‘…Y como no sabías disimular, me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos’ (Rayuela, Julio Cortázar).»

«¡Vuele alto, muy alto, llevando todos mis besos!», exclamó ella en 2018. «A 39 años del nacimiento de Juan Manuel Canillas, éste es el deseo de su Mamá».

«Juan Manuel Canillas, eterno como las estrellas, juntos hasta el fin de los tiempos», vislumbró Marta el mismo año en el aniversario del horror. «El almanaque indica que hoy es 12 de julio… ya pasaron dieciséis años. / La vida es un reto hijo mío. / La vida es amor, gracias a Dios la gozaste. / La vida es una aventura, te divertiste. / La vida es preciosa, vos la cuidabas. / La vida a veces es una tragedia, la padeciste. / La vida es la vida… pero no pudiste defenderla. / Amado hijo, aprendí a transitar la vida, con una sonrisa porque es más fácil. / Mamá.»

«Quién dice que te fuiste??», preguntó la madre en igual jornada de 2020. «Si en cada minuto del día y en cada pensamiento estás conmigo!! / Si en cada estrella que titila su brillo, es tu mirada azul que me hace un guiño / Si en cada colibrí que se aparece, sé de tu presencia al lado mío / Si en el frío pleno del mes de julio me arropás con caricias y perfume de lirios! / Quién dijo que te fuiste? / Será quien no escuchó a mi corazón que late y late y en cada latido baila mi cariño.»

Silvia Fredes, Silvia Irigaray, Marta Canillas, Viviam Perrone, Elvira Torres, Isabel Yaconis y Nora Iglesias, de la ACMdD.

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—No sé quién de los tres mató a Juan Manuel —escruta Marta—; para mí es lo mismo; así también piensan ellos; cuando pasaron dos meses del asesinato, Monti llamó a su madre y al comentarle sobre los rumores que indicaban que el había fusilado a mi hijo le expresó: fuimos los tres en el auto y los tres disparamos.

«Me quieren tirar lo de ese pibe», dijo Maximiliano Pico sobre quién gatilló, también en una comunicación telefónica; «pero fuimos todos».

El mandamás se destaca como autor posible del homicidio porque fue visto armado —asimismo el copiloto—, era el jefe y ejercía la vigilancia del cautivo. Por otro lado, tenía justo la misma edad que la víctima. Aunque Monti ignorara la exactitud de la carambola, esta eventualidad pudo acentuar su inquina contra alguien que figuraría como un rival, pues Juan Manuel en cierta forma poseía cuanto los maleantes ambicionaban. Si el cabecilla hizo fuego, los otros habrán callado para evitar represalias. Dado que Pico murió apuñalado en 2015 en una virtual riña entre presos en la cárcel bonaerense de Junín, la respuesta pervive en el líder, alojado en la prisión de General Roca, provincia de Rio Negro, y Franco Gasperotti, que cumple su condena en otro penal bonaerense, el de Urdampilleta.

Suponiendo que los dos convictos sobrevivientes se llevaran a la tumba el secreto acerca de quién realizó la ejecución, queda como alternativa examinar los indicios disponibles, entre los que despuntan: el comportamiento de los actores, el periplo del coche, la ubicación de los pasajeros, las características del tiro, el escenario del drama y la forma en que quedó el cuerpo.

La víctima habría salido por la puerta trasera derecha, donde estaba Chirola. Este, herido en una pierna y urgido por deshacerse del rehén, quizás permaneció en el auto o se corrió solo de forma parcial. De ser así, Juan Manuel tuvo que pasar prácticamente por encima de el y tal vez tropezó o fue empujado, según conjetura el veredicto. El cautivo quedó de espaldas y de rodillas, establecieron los investigadores. El balazo fue perpendicular al damnificado, pues entró por el dorso y dio en el corazón. La ausencia de orificio de salida revela mínima distancia de disparo. Con el hijo de Marta erguido, la dirección fue horizontal. La posición de un tirador sentado en el coche atrás a la derecha podría ajustarse a la trayectoria que dibujó el proyectil.

Fuentes

La introducción sobre la chirola boliviana fue revisada por Daniel Rey, subdirector del Museo Histórico y Numismático del Banco Central de la República Argentina. El esbozo se apoya en algunos libros especializados: Nusdeo y Conno (Las chirolas, p. 181), Gobello y Soler Cañas (Himno del pato, p. 161), Soler Cañas (Yacaré, p. 133). La mención de la marioneta se basa en las noticias (por ejemplo: «Murió Chasman…», La Nación).

La Real Academia Española define un término esencial: «Secuestro. (Del lat. sequestrum). m. Acción y efecto de secuestrar. Secuestrar. (Del lat. sequestrare). tr. Retener indebidamente a una persona para exigir dinero por su rescate o para otros fines».

La especulación acerca de por qué Monti es apodado Chirola se nutre de las pesquisas policiales. Primero le asignaron otros crímenes («Chirola, el…», Página 12; «Una banda…», Página 12; Capiello, Hernán…, La Nación; «Buscan a…», Clarín). Su fama se multiplicó cuando lo ligaron al caso Canillas (Barbano, Rolando…, Clarín; «Reconocido en…», La Nación). Más tarde cayeron nuevos miembros de la familia Monti (Messi, Virginia…, 11/9/2003; Messi, Virginia…, 14/9/2003; «Cayó otro…», La Nación; «Otro golpe…», La Nación; «Perpetua a…», Clarin.com). Además, aparecieron las pistas del robo de autos y la complicidad policial (Messi, Virginia…, 13/3/2004; «Cómo operaba…», Clarín; De Corso, Leonardo…, Clarín; Carabajal, Gustavo…, La Nación).

El marco histórico tiene varios orígenes. La caracterización del rapto exprés se funda en el libro de Marchisio (cap. 1) y las noticias (por ejemplo: «Una banda…», Página 12). En la prensa están la hipótesis de que se trata del primer caso fatal de esta tipología en ese marco (Torresi, Leonardo…, Clarín; «Condenan a…», La Nación), el hecho de que provocó la creación de la Brigada Antisecuestros de la Bonaerense (Torresi, Leonardo…, ídem), las cifras 1991-2009 (Carabajal, Gustavo…, 6/8/2012) y el peso del horror de la dictadura (Camacho, Ana…, El País). Esta nota del diario madrileño estima en unos 90 mil los latinoamericanos desaparecidos por el Estado en la década previa: 50 mil en Guatemala, 30 mil en Argentina y 10 mil en otros países.

La cuestión de los desaparecidos argentinos se consultó en obras clásicas. El informe Nunca Más de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) incluye «los datos exactos de 8.961 desaparecidos» y aclara que «es inevitablemente una lista abierta», pues «muchas desapariciones no han sido denunciadas por carecer la víctima de familiares, por preferir estos mantener reservas o por vivir en localidades muy alejadas de centros urbanos» (cap. 2). «Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados», suma Rodolfo Walsh al cumplirse el primer aniversario del golpe (Carta de…). El libro de Seoane y Muleiro cita palabras del dictador Jorge Rafael Videla: «La sociedad argentina, cambiante, traicionera, no se hubiere bancado los fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy seis en Córdoba, mañana cuatro en Rosario, y así hasta cinco mil, 10 mil, 30 mil. No había otra manera. Había que desaparecerlos» (p. 215).

La Red Solidaria (Redsolidaria.org.ar) participa regularmente en campañas, emergencias y variadas iniciativas sociales. Juan Carr, además miembro del Consejo Económico y Social de la Casa Rosada, ha sido postulado repetidamente al Premio Nobel de la Paz.

Las noticias narran el acto en Los Piletones (Iglesias, Mariana…, Clarín), la marcha en Olivos («Las marchas…», Clarín; «Familiares del…», La Nación; «Recordando a…», Página 12) y la creación de la Red Argentina de Desarme («Constituirán la…», La Nación).

El Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas es ley (25.746/2003).

Los sucesivos homenajes escritos de Marta para Juan Manuel fueron difundidos en los espacios virtuales Madresdeldolor.org.ar y Facebook.com/Madresdeldolor.

Las palabras de Chirola Monti (—Los tres disparamos… —recordadas por Marta) y las de Maximiliano Pico («fuimos todos…», en «Lo siguen…», Télam) resultaron de escuchas telefónicas. La muerte del último está en la prensa («Somos privilegiados…», Télam).

Que Pico y Gasperotti guardaran silencio para evitar represalias es coherente con la evidencia: «Chirola Monti infundió miedo entre los testigos de identidad reservada que lo comprometieron; dos de ellos no quisieron declarar en el juicio y el tribunal pidió custodia para el testigo que lo ubicó en el asiento trasero del automóvil» («Reconocido en…», La Nación).

Bibliografía

Libros

De Vecchi, Cecilia. En tu nombre. Dunken, Buenos Aires, 2015.

Gobello, José, y Soler Cañas, Luis. Primera antología lunfarda. Las Orillas, Buenos Aires, 1961.

Marchisio, Adrián. El secuestro extorsivo en la República Argentina. Procuración General de la Nación / Fundación Konrad Adenauer, Montevideo, 2006.

Conadep. Nunca más. Eudeba, Buenos Aires, 1984.

Nusdeo, Osvaldo José, y Conno, Pedro Domingo. Papel moneda nacional argentino y bonaerense. Siglo XIX: 1813-1897. Editorial Héctor Carlos Janson, Buenos Aires, 1982.

Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. En Rae.es, Madrid.

Seoane, María, y Muleiro, Vicente. El Dictador. La historia secreta y pública de Jorge Rafael Videla. Sudamericana, Buenos Aires, 2001.

Soler Cañas, Luis. Cuentos y diálogos lunfardos, 1885-1964. Theoría, Buenos Aires, 1965.

Walsh, Rodolfo. Carta abierta de un escritor a la Junta Militar. Espaciomemoria.ar, Buenos Aires, s/f (1977).

Academia

Rebollar, Alicia Irene. Mucho más que dolor y lazos de sangre. El activismo de las víctimas en la Asociación Madres del Dolor (tesis de licenciatura en Antropología Social, Universidad Nacional de San Martín). Dunken, Buenos Aires, 2019.

Santamaría, Rosana ¡Justicia a la Justicia! Estudio etnográfico sobre los reclamos de justicia de la Asociación Civil Madres del Dolor. Tesis de Maestría en Antropología Social. Universidad Nacional de San Martín, Argentina, 2014.

Documentos

Canillas, Juan Manuel s/secuestro extorsivo. Causa 47573/2002. Tribunal Oral Criminal 1, San Isidro, provincia de Buenos Aires. Sentencias del 10/9/2004 y el 27/10/2008.

Ley 25.746/2003. Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas. República Argentina. Boletín Oficial 30.183, 2/7/2003.

Prensa

Barbano, Rolando. «Identificaron a uno de los presuntos asesinos de Canillas». Clarín, Buenos Aires, 16/8/2002.

«Buscan a once ladrones de una banda de zona norte», Clarín, Buenos Aires, 16/7/2002.

Camacho, Ana. «Más de 90.000 desaparecidos en Latinoamérica en los últimos años. El País, Madrid, 11/2/1983. En Elpais.es.

Canillas, Marta. «Amadísimo Juan Manuel». Facebook.com/Madresdeldolor, Buenos Aires, 31/1/2014.

——————. «Aniversario Juan Manuel anillas». Madresdeldolor.org.ar, Buenos Aires, 12/7/2020.

——————. «Juan Manuel cumpliría 32 años». Madresdeldolor.org.ar, Buenos Aires, 1°/2/2011.

——————. «Juan Manuel Federico Canillas». Madresdeldolor.org.ar, Buenos Aires, 7/11/2017.

——————. «Juan Manuel Federico Canillas, hace 14 años te reencontraste con Dios». Madresdeldolor.org.ar, Buenos Aires, 12/7/2016.

——————. «¡Vuele alto, muy alto, llevando todos mis besos!». Madresdeldolor.org.ar, Buenos Aires, 31/1/2018.

——————. «Ya pasaron dieciséis años». Madresdeldolor.org.ar, Buenos Aires, 12/7/2018.

——————. «12 años de la muerte de Juan Manuel Canillas». Madresdeldolor.org.ar, Buenos Aires, 11/7/2014.

Capiello, Hernán. «Cayó el jefe de los secuestradores VIP». La Nación, Buenos Aires, 3/8/2002.

Carabajal, Gustavo. «Dos décadas, más de 54.000 asesinatos». La Nación, Buenos Aires, 6/8/2012.

——————. «Pidieron perpetua para el acusado de matar a Canillas». La Nación, Buenos Aires, 8/9/2004.

«Cayó otro miembro de la banda VIP». La Nación, Buenos Aires, 5/10/2003.

«Chirola, el jefe de una banda super VIP». Página 12, Buenos Aires, 3/8/2002.

«Cómo operaba la banda de Chirola Monti». Clarín, Buenos Aires, 5/5/2005.

«Condenan a prisión perpetua a dos acusados por el crimen de Canillas». La Nación, Buenos Aires, 28/10/2008.

«Constituirán la Red Argentina de Desarme». La Nación, Buenos Aires, 13/11/2004.

De Corso, Leonardo. «Perpetua para el jefe de la banda que secuestró y mató a Canillas». Clarín, Buenos Aires, 11/9/2004.

«Familiares del joven asesinado tras un secuestro realizarán una marcha el viernes». La Nación, Buenos Aires, 16/7/2002.

Iglesias, Mariana. «El clamor para pedir más seguridad fue muy fuerte». Clarín, Buenos Aires, 7/9/2002.

«La víctima pagó, pero lo fusilaron por la espalda». Página 12, Buenos Aires, 14/7/2002.

«Las marchas para pedir justicia». Clarín, Buenos Aires, 1/9/2002.

«Nos quebraron la vida». Clarín, Buenos Aires, 14/7/2002.

Messi, Virginia. «Acusan de robo y secuestro a la hermana del jefe de una banda». Clarín, Buenos Aires, 11/9/2003.

——————. «Casi toda una familia en prisión por secuestro, robo y asesinato». Clarín, Buenos Aires, 14/9/2003.

——————. «Secuestradores y ladrones de autos con vínculos policiales». Clarín, Buenos Aires, 13/3/2004.

«Murió Chasman, la voz de Chirolita». La Nación, Buenos Aires, 22/5/1999.

«Otro golpe a la banda VIP». La Nación, Buenos Aires, 14/9/2003.

«Perpetua a un hermano de ‘Chirola’ Monti por un doble crimen en Virreyes». Clarin.com, Buenos Aires, 17/10/2006.

«Reconocido en otros 12 secuestros». La Nación, Buenos Aires, 11/9/2004.

«Recordando a Juan Manuel». Página 12, Buenos Aires, 20/7/2002.

«‘Somos privilegiados porque los secuestradores siguen presos’, dijo la madre de Juan Manuel Canillas». Télam, Buenos Aires, 18/7/2020.

Torresi, Leonardo, y Lara, Rodolfo. «Los padres de un joven asesinado piden justicia». Clarín, Buenos ires, 17/7/2002.

«Una banda VIP al banquillo». Página 12, Buenos Aires, 23/7/2002.

Internet

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Poema

¿Qué hará María? En la tierra / ya no se arraiga su vida / ¿Dónde irá? Su pecho encierra / tan honda y vivaz herida, / tanta congoja y pasión, / que para ella es infecundo / todo consuelo del mundo, / burla horrible su contento; / su compasión un tormento; / su sonrisa una irrisión.

Estos versos del poema La cautiva, de Esteban Echeverría, rinden homenaje a las mujeres que padecen la violencia ejercida sobre ellas y los suyos. Las heroínas de la presente crónica fueron ciudadanas, trabajadoras y amas de casa anónimas, hasta que la tragedia les asignó un bautismo inesperado: Madres del Dolor.

Citas y signos

La forma de reproducir los dichos de otros suele cambiar con los autores, los géneros y las tradiciones. Por eso, quizás sea útil explicitar el criterio aplicado en esta narración, que involucra dos signos ortográficos:

  1. El guión de diálogo o raya (—): Acompaña las declaraciones recogidas personalmente; esto quiere decir, producto del contacto del autor (también podría ser un colaborador suyo) con alguien; sea cara a cara o mediante algún sistema de comunicación, como por ejemplo el teléfono o internet. Estas citas son directas cuando refieren palabras del propio entrevistado e indirectas cuando reproducen los dichos de alguien contados por un tercero. Una función alternativa de la raya en la presente crónica es encerrar conceptos u oraciones aclaratorios.
  2. La comilla («): Se ha aplicado en las alocuciones extraídas de distintos registros materiales. La bibliografía anexa propone estas categorías: libros, academia, documentos, prensa, internet y audiovisual. Es el único cometido de la comilla en la historia.
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